sábado, abril 25, 2015

JORGE CORREA Y LA SUTIL SUGERENCIA DE ADELANTAR ELECCIONES

Jorge Correa Sutil (Foto: Twitter @tolerancia0)

La frase de Jorge Correa Sutil, abogado, ex subsecretario del Interior en la era Lagos y ex integrante del Tribunal Constitucional, dejó un silencio de incredulidad entre los panelistas de El Primer Café de Radio Cooperativa del pasado jueves; es que insinuar en medio de la crisis política por la corrupción en campañas que investiga la justicia adelantar elecciones parlamentarias, de buenas a primeras sorprende a cualquiera.

No obstante, poco a poco la idea comenzó a sonar no tan descabellada cuando distintos representantes del mundo político se dieron tiempo para comentar la frase de Correa Sutil; Osvaldo Andrade, Jorge Pizarro y Guillermo Tellier no se cerraron a la opción desde la Nueva Mayoría.

Andrade dijo que "desde el punto de vista de la situación en que estamos, es una alternativa que vale la pena considerar, sin lugar a dudas. Yo creo que hoy día no hay que descartar ningún formato, si lo que tenemos es una crisis del sistema político, yo creo que hay que explorar todas las alternativas que permitan enfrentar estas cosas".

La Alianza fue crítica, lo mismo que Marco Enríquez- Ominami ("Los que quieren elecciones anticipadas son los que buscan excusas para bloquear las reformas que Chile quiere y necesita"). La propuesta incluso cruzó al elección del Partido Socialista con una Isabel Allende desestimando un adelanto de comicios y un Camilo Escalona deslizando que sería posible su realización.

La reacción de La Moneda tendió a bajar el perfil en voz del ministro Peñailillo y vocero Elizalde.

El tema dio cuerpo a debates televisivos y radiales durante los días posteriores, incluso encuestas como la de Tolerancia Cero (sobre el 60% de los participantes se inclinaban por adelantar las elecciones parlamentarias).

Sin ir más lejos, en un diálogo radial que tuve con Nicolás Facuse del Instituto Igualdad, él apuntó a decisiones radicales como tener elecciones antes de fin de año, pero en un escenario de nuevo sistema de elecciones operativo (sin binominal) y con nuevas reglas de transparencia. A eso, sumar en un carril paralelo un llamado a plebiscito para definir el método de cambio constitucional.

Me parece que en el discurrir de Facuse existe un desarrollo más acabado de la propuesta de Correa Sutil, especificando un escenario más claro para la reticencia de algunos incumbentes frente a la Asamblea Constituyente como mecanismo de legitimación de la política por lo que consideran falta de penetración de la misma entre el "ciudadano de a pie".

En este sentido para el sociólogo Alberto Mayol, la crisis dentro de la élite, la incapacidad para "contener el flujo de malestar" por el cuestionamiento del modelo económico y político, obligan a buscar soluciones pero hasta ahora insuficientes. Para Mayol, soluciones como adelantar las elecciones conspiran contra el avance hacia las reformas de fondo, que tienen como principal elemento la Asamblea Constituyente.

Una solución radical y rápida, en tiempos que exigen premura en sanar la política enferma para algunos. Arriesgada e impracticable para otros. Pero una idea más que nos hace pensar que estamos perdiendo el miedo a innovar, a romper con el estado de confort de la transición pactada y buscar una salida lo más consensuada y sin traumas.

En pedir no hay engaño.

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lunes, abril 13, 2015

Muere Günter Grass: DESCANSA EN PAZ, VIEJO CACHUBO


Entre rodaballos y guerra de sexos, tambores y cebollas, crítica y actos de contricción, así nos deja el gran Günter Grass (1927-2015) tras su deceso el día de hoy.

Su potente literatura llegó a mi hace unas dos décadas de la mano de "Encuentro en Telgte" (Plaza & Janés, 1979); la reunión de escritores durante la Guerra de los Treinta Años como analogía jocosa y multifacética de la realidad literaria alemana de postguerra en la década de 1940. En este texto ya empecé a notar en las descripciones gastronómicas una predilección del cachubo.

En esa época también leí los "Relatos de la Alemania Actual" (Editorial Sudamericana, 1980), que fue útil para conocer, desde su propia perspectiva, la visión sobre su literatura y la generación que le tocó vivir. Junto a estos diálogos, venía el cuento "Los zurdos".

Con esto mi apetito por Grass aumentó; en bibliotecas comencé a sumergirme en sus mundos, en "El gato y el ratón" o "Años de perro". Pero las obras que dejaron una huella indeleble fueron "El tambor de hojalata" y "El Rodaballo".

El primero, la historia de Oskar Matserath (¿Bronski?), su incesante afán de percutir el tambor hasta sus días de internación, con el mismo ahínco con que se negaba a crecer o destrozaba cristales con su voz, adorna un relato que resume en cuerpo y alma la sociedad alemana antes, durante y después del Tercer Reich. Una sociedad, que tras la derrota, incluso recurre a artilugios para poder llorar.

Con "El rodaballo", la pugna de géneros desde un matriarcado absoluto, los intentos del pez sobrenatural que se empeña en sacar a los hombres de su yugo (un sabroso sino, en todo caso, siempre al alero de eximias cocineras; otra vez la gastronomía) a modo de cronología histórica. Mientras en parelelo, se desarrolla el juicio a un orgulloso pero apesadumbrado rodaballo, casi sentenciado por la ineptitud masculina.

Otro texto entrañable, menos difundido pero no por ello descartable, es el volumen "Mi siglo", una serie de relatos por cada año del siglo XX. Y tal como lo comenté en una de las publicaciones de este blog, el que recuerdo con más claridad es el alusivo al match entre la RFA y la RDA en la Copa del Mundo de 1974. Ahí yo hablo de una bifurcación de amores, una división del corazón nacional que transmite Grass en el texto, una de las tantas aristas que dejan de manifiesto estas encrucijadas cotidianas en el alma alemana.

¿Sobre su militancia en las juventudes hitlerianas? Su obra completa y su última confesión en "Pelando la cebolla" son suficientes actos de contricción, Nadie quiere canonizar a Günter Grass.

Aparece el cortejo a la distancia, Oskar lo encabeza con tambor a punto de sucumbir. Sobre el féretro va el rodaballo en su estanque de los acusados. Hacia atrás Mahlke aún en traje de baño, Hans Werner Richter recita un sentido panegírico.

Leo Schugger está al final del camino, a la espera de ofrecer condolencias, en las extrañas exequias de su creador.

Descansa en paz, Günter. Descansa en paz, viejo cachubo.