sábado, mayo 31, 2014

Italia 90: OMAM BIYIK Y "UN'ESTATE ITALIANA"

Omam Biyik y su histórico gol ante Argentina
(Foto: Soccer Jersey World)
Respirando el ambiente mundialista, inevitablemente uno comienza a ver los fantasmas de los mundiales pasados, como si fuese un Scrooge futbolístico.

Francamente del mundial México 86 (tenía 8 años) es poco lo que recuerdo, el festival de Maradona contra Inglaterra, la definición por penales de Brasil y Francia, además de la final en el Estadio Azteca.

Algo distinto es Italia 90, una Copa del Mundo que a mis 12 años esperé con ansias; leía todo el material gráfico y escrito que llegaba a mis manos, las reseñas que los diarios hacían a los equipos.

Tenía un calendario de partidos para anotar los resultados, lo que se transformó en costumbre cuando llegaban los mundiales o las copas en Sudamérica. Con el pasar de los años me hice de una completa estadística.

A la emoción, a la expectativa de si Argentina retendría el título o si Holanda confirmaría el cartel de favorito tras ganar la Eurocopa 88, se sumó la emotiva canción de Italia 90, "Un'estate italiana", interpretada por Gianna Nannini y Edoardo Bennato. Con el tiempo me enteré que la música fue compuesta por Giorgio Moroder (sí, el mismo de la banda sonora de "Expreso de Medianoche" y de algunas tracks de "Flashdance").

El día de la inauguración el 8 de junio de 1990, en un televisor pequeño blanco y negro que se ubicó en la sala del colegio, todos apostábamos por una goleada argentina ante Camerún, un rival que se creía fácil para el campeón del mundo.

A medida que avanzaba el partido todos nos dábamos cuenta que la albiceleste no venía con ritmo de campeón y que los africanos tenían herramientas para desordenar el juego de cualquier potencia futbolística.

Algo que quedó en evidencia cuando Francoise Omam Biyik (un nombre que muchos no olvidamos) aprovechó un mal rechazo de la defensa argentina para marcar a los 66 minutos, con forzado y gimnástico golpe de cabeza, el único gol del partido. Medio mundo quedó pasmado con un resultado inesperado, pero habitual en los partidos inaugurales, siempre llenos de sorpresa.

Lo claro es que el sufrimiento acompañó a Argentina hasta la final, que irónicamente, perdió contra Alemania mediante un penal, el mismo mecanismo que le sirvió para avanzar las rondas anteriores. Camerún siguió dando dolores de cabeza a sus rivales (Rumania, URSS, Colombia), hasta que Inglaterra llegó con una centenaria Aspirina en cuartos de final.

Holanda decepcionó, Colombia alcanzó a ilusionar hasta que la recordada chambonada del portero René Higuita ante Roger Milla costó el paso a cuartos de final (error que felizmente no tuvo los costos del cometido por Andrés Escobar cuatro años después).

Música, televisión en blanco y negro, sorpresa y la expectativa caracterizaron el primer mundial de fútbol que viví y recuerdo en su totalidad.




No hay comentarios.: