martes, julio 16, 2013

FIESTAS MORTALES EN EL METRO DE SANTIAGO

Cada vez menos santiaguinos leen libros en el Metro; hoy monopolizan el paisaje lector tablets, Iphones y laptops, en las mañanas aparecen los diarios gratuitos que en su rol desechable terminan bajo los asientos o en los basureros de los andenes.

Sin embargo, esta tarde entre la variopinta muestra de teléfonos inteligentes, con música de fondo del grupo America en mis oídos, noté que un pasajero hojeaba con especial atención en algunas páginas un ejemplar con poesía, que por más que intentaba no lograba distinguir título o autor.

Se notaba que el volumen era viejo, pero bien conservado.

Estaba tan intrigado con el título del libro que no reparé en el personaje que lo leía; era Cristián Warnken, atestado de chaquetas e impermeables, como si volviera de una travesía gélida.

Lo gracioso es que nadie notó su presencia, demostrando los altos grados de ignorancia que inundan la capital. O tal vez fue exceso de respeto del público. Quién sabe.

En esa meditación estaba, cuando de repente Warnken cerró el volumen en un microsegundo, tiempo suficiente para alcanzar a leer en la portada "Fiestas mortales" de Raúl Rivera, texto publicado en 1957 por Ediciones del Grupo Fuego.

El poemario incluso fue reseñado por Alone en una crítica para El Mercurio un año después:

"Lo que importa es pertenecer al grupo de los libros que se leen. Si un poeta demuestra personalidad, vigor, alegría, sus papeles, ¿para qué pedírselos? Y si no, ¿de qué nos serviría su originalidad?

Entre Neruda y Parra, Raúl Rivera, indiscutiblemente, existe.

Y tiene hallazgos que acaso ninguno de los dos hubiera tenido, como estas 'Poblaciones callampas':

'La cordillera está desocupada

los vastos campos del océano

intactos.

Como monedas de oro las colinas sin árboles

como flores de plata las praderas mojadas.

El desierto está solo.

La Patagonia sola.

Solas las miríadas de islas'".

Tras cerrar el libro y guardarlo en su maletín (mejor dicho su bolsón), Warnken se levantó del asiento para cederlo, maniobra que le significó lidiar con el atado de chaquetas e impermeables.

Me entretenía con la escena cuando llegué a mi destino. Fin de la lección.

domingo, julio 14, 2013

LEER, ESCRIBIR, VER PELÍCULAS... MORIR...

La Vanguardia de Barcelona, 16-07-2003
Por estos días las reseñas grandilocuentes, los nutridos conversatorios, las portadas culturales estarán rebosantes con la imagen mítica de Roberto Bolaño a diez años de su muerte.

No negaré que he leído y seguiré revisando las publicaciones que aparezcan en los días sucesivos; sin embargo, preferí darme la tarea de buscar lo que se publicó sobre él al día siguiente de su deceso.

Luego, opté por ser más selectivo y revisar qué dijo la prensa catalana el 16 de julio de 2003, un día después del fallecimiento de Bolaño.

Siempre destaco las completas hemerotecas en línea con que cuentan varios diarios españoles, y que permiten recopilar esta información a distancia; en mi caso la edición del miércoles 16 de julio de 2003 del diario La Vanguardia de Barcelona (páginas 31 y 32).

La rapidez periodística y la justicia literaria fueron guías de los autores de la nota necrológica, conjugando urgencia con la nutrida experiencia del autor, pero sobre todo, destacando el fervor por su trabajo (¿o acaso leitmotiv?) literario y la lectura, algo que se ve enmarcado por el cierre: "El chileno pasó las últimas semanas de su vida, según contó él mismo días antes de morir, 'leyendo, escribiendo y viendo películas'".

El fervor queda claramente descrito en el "inconcluso" manuscrito de "2666" y la referencia al notable libro de cuentos "El gaucho insufrible".

En suma, datos duros que podrían significar frías referencias de no ser por la reseña que acompaña la nota , plasmada por el escritor y amigo de Bolaño A.G. Porta, quien recuerda el numeroso catálogo mental de obras que manejaba Roberto, a veces desconocidos incluso para expertos. También comenta el afán polemista del que hablan muchos de sus amigos.

"La primera vez que le conocí, hablamos de Ezra Pound y de Joyce, conectamos enseguida. Era un gran conversador, capaz de discutir si el uniforme de los húsares acababa en unas orlas de un tipo o de otro, o de descubrirte a los ‘poetas eléctricos’ franceses, que aquí nadie conocía" contaba Porta.

Nos volvemos a encontrar con el fervor de Bolaño por la creación literaria, patente en el recuerdo de Porta, especialmente cuando lo compara con algunos contemporáneos: "Otros escribimos, pero nos cuesta renunciar a ciertas cosas; para él, escribir era lo primero, lo segundo y lo tercero".

Suman y siguen los homenajes y retrospectivas, documentadísimas, reseñas actuales a las que le falta esos sentimientos encontrados de adrenalina periodística y gratitud lectora de las necrológicas, que aunque se caracterizan por ser redactadas con anterioridad al fallecimiento, resuenan más sinceras y fieles a la realidad que los panegíricos tardíos de estos días.

domingo, julio 07, 2013

Una web para Liceo Luís Cruz Martínez de Curicó: "ORGULLO Y TRADICIÓN" MERECE MAYOR DIFUSIÓN


Mi impresión -y creo que de muchos ex alumnos del Liceo Luís Cruz Martínez de Curicó- es que la historia y prestigio de la institución no tiene un referente ad-hoc en el Internet.

Con esperanza, durante años me he lanzado en la búsqueda de un sitio dedicado a nuestro Liceo, hallando sólo esfuerzos aislados de generaciones acotadas, particularmente en páginas web o grupos de Facebook.

Esfuerzos dignos de encomio como el realizado por la generación 1969, que en un formato web básico han aportado imágenes, anécdotas y documentos interesantísimos; rescato el ilustrativo desarrollo cronológico de este grupo de ex alumnos para mostrar su paso por calle Estado, además del emotivo audio del himno de nuestro Liceo que voluntaria o involuntariamente terminamos entonando.

Otra iniciativa que quiero resaltar es realizada por los alumnos actuales, que en un perfil de Facebook no sólo procuran dejar inmortalizadas las actividades de los últimos años, sino que también dejan espacio a la nostalgia con un envidiable archivo de fotografías.

¿Podrá el propio Liceo habilitar una plataforma web para que la comunidad actual y quienes fuimos alumnos podamos compartir y aportar desde nuestras áreas a la difusión merecida?

¿La agrupación de ex alumnos tendrá deseos y medios para dar vida a tan urgente tarea?

Preguntas fundamentales que nos hacemos los liceanos, ávidos de nostalgia, información y justicia a una institución llena de "orgullo y tradición".

Para los liceanos que lleguen a leer esta reflexión, les dejo algunos link de interés: