miércoles, diciembre 25, 2013

2014: LA INCERTIDUMBRE QUE GENERA EL SEGUNDO GOBIERNO DE BACHELET

FOTO: Comando Bachelet

Buena parte de los casi 3 millones y medio de chilenos que encausaron electoralmente sus expectativas de cambios sustantivos para un país más justo votando por Bachelet, miran el 2014 con un moderado optimismo, pensando en la supuesta garantía que da alguién que ya estuvo en la Moneda con relativo éxito.

Otros, como yo, nos aferramos a un sistema desprestigiado y lleno de parches para tratar de dotar con algo de legitimidad el proyecto de gobierno de la Nueva Mayoría, que aunque atractivo en una primera mirada, genera dudas en su practicabilidad a raíz de ciertas ambigüedades.

Esta segunda oportunidad para Bachelet, en todo caso, viene sin luna de miel, con urgencia en la implementación de las reformas más difundidas (nueva constitución, educación, AFP), que aunque sabemos no serán a gran escala, debieran servir para cifrar un camino.

Y es que está claro, y lo aseveró la propia Presidenta electa en su discurso ante un gran marco de adherentes: "están las condiciones sociales, económicas y políticas para los cambios".

El problema es que muchos que esperan (o que esperaban) esos cambios, no creen ni en ella ni en nuestras instituciones; la mayoría relativa que la eligió el 15 de diciembre da cuenta de un país desconfiado, que desprecia la República, reniega de sus instituciones y de la elite que se reprodujo en más de 20 años con democracia.

Por ello, la rapidez con que se evidencie la nueva hoja de ruta en la Nueva Mayoría es fundamental, no sólo para sumar credibilidad y recuperar el prestigio perdido, sino que también para mantener el compromiso del Partido Comunista, elemento indispensable para aterrizar el programa de la Nueva Mayoría.

Definiciones importantes son el gabinete y la cuestión constitucional.

La segunda semana de enero deberían conocerse los ministros que acompañarán a Bachelet desde el 11 de marzo de 2014, y las fichas están puestas en una renovación de cuadros, en que los "viejos estandartes" y los tecnócratas de los Think Tanks no sean la base.

Hay quienes creen que la presencia de un Camilo Escalona como ministro sería nefasta para el futuro gabinete.

Sin duda, los nombres que estén en la lista de ministros de Bachelet serán un buen termómetro para proyectar la realización del programa.

El tema constitucional ya se comenzó a zanjar, con una inclinación hacia reformas desde el Congreso por sobre la opción de Asamblea Constituyente, que aunque mediática, no vio una gran adhesión en las urnas mediante votos marcados.

Al menos así lo han evidenciado algunas publicaciones en prensa; según el jefe del equipo constitucional de Bachelet, Francisco Zúñiga, "la decisión de la discusión de una nueva Carta Magna se trasladará al Poder Legislativo por medio de un proyecto de reforma total, cuyos contenidos y plazos los definirá la mandataria".

Habrá que esperar la versión oficial de la Presidenta electa y ver cuan dinámico es el proceso, en un parlamento que en el papel es apto para dar buen cauce a las reformas más urgentes. Será fundamental la no coptación de quienes se alzan como agentes de renovación, principalmente los dirigentes sociales elegidos en el parlamento.

En suma, 2014 se vislumbra como un año que partirá con incertidumbre, pero que nadie se atreve a presagiar cómo evolucionará.

Ojalá no sea descontento. Eso sería catastrófico para nuestra democracia enferma.

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