martes, octubre 15, 2013

EL ORGULLO MOLINENSE Y LA CAMISETA DE NELSON TAPIA

FOTO: charlatecnica.cl
El desborde futbolero empezó hace instantes. La clasificación de la selección chilena al mundial de Brasil 2014 moviliza más que cualquier causa social, con caravanas de vehículos, calles repletas de gente.

Las escenas de regocijo me recordaron un hecho similar hace 16 años. Se acababa una sequía larga (desde 1982) sin asistir a una Copa del Mundo. Un triunfo sobre Bolivia 3-0 en el Estadio Nacional y el paso a Francia 98 hizo estallar de inmediato el carnaval en todo Chile.

Yo estaba en Molina, que celebró de forma especial el logro deportivo por un hecho puntual: el portero Nelson Tapia, molinense de nacimiento, en medio del festejo tras el partido, se sacó su camiseta y reveló otra con la leyenda "soy de Molina, soy chileno", transformándose en una de las postales características de esa jornada.

Un gesto que despertó el orgullo local, y quien sabe si motivó a que más hinchas (y no hinchas) salieran a las calles, a pesar del calor preveraniego de noviembre de 1997.

El jolgorio multiplicó la cantidad habitual de personajes alrededor de la plaza, lo mismo con el tráfico vehicular. El pueblo salió de su letargo dominical post almuerzo, generando un ambiente mezclado de gritos, alientos cerveceros y gases digestivos.

Aunque andaba con un dedo maltrecho, de buena gana me subí a un camión a celebrar, en un circuito rutinario y exiguo, pero ruidoso. Hubo quienes quisieron variar el trayecto de la caravana vehicular hacia otros lugares del pueblo sin éxito. Muy festivo sería el día, pero hay conductas consuetudinarias que no cambian.

Panorama tan característico de localidades del país tras un triunfo deportivo, y que tal vez se repite a esta hora en Molina, aunque con un tenor distinto.

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