domingo, junio 23, 2013

UN EQUIPO CON TRES ARQUEROS


¿Cuántas veces en la historia del fútbol un equipo tuvo tres arqueros distintos en un mismo partido? Seguro deben haber algunos casos, quién sabe si con una cantidad mayor de porteros.

Se me vienen a la mente dos casos, el partido de 1996 en que la U. de Chile tuvo a Sergio Vargas, Aníbal Pinto y Víctor H. Castañeda en el arco, y el que les reseñaré ahora.

24 de octubre de 1996, Estadio Monumental de Colo Colo, cuartos de final de la Supercopa Sudamericana. El Cacique venía de rescatar un auspicioso empate a 1 contra Flamengo en Brasilia, por lo que el match de vuelta parecía una buena oportunidad para abrochar el paso a semifinales.

Un equipo bien afiatado daba cierta tranquilidad, partiendo bajo los tres palos con el buen oficio del uruguayo Claudio Arbiza.

Flamengo desde el comienzo trató de bajar las expectativas albas, y con un veterano pero siempre peligroso Bebeto, atacó en varias opotunidades el arco colocolino. Uno de esos intentos terminó con la lesión de Arbiza; a los 22 minutos de primer tiempo el portero trato de despejar un tiro que iba al palo y en ese afán se lesionó el hombro. Aguantó la molestia durante toda la primera etapa, pero finalmente dejó el puesto a Marcelo Ramírez.

Un sustituto de lujo, que no generó mayor preocupación en el cuerpo técnico y la hinchada.

Sin embargo, la noche no estaba para relajarse; a los 30 minutos del segundo tiempo Ramírez sale a rechazar un centro desde su derecha, y en la caída se lesiona la rodilla. Las caras de tragedia no se les sacaba nadie a los colocolinos; sin arquero de recambio, con un resultado incierto y un rival con la oportunidad para dar una estocada letal, tornaba en milagrosa una potencial clasificación.

El zaguero Pedro Reyes se puso la tricota y los guantes de Ramírez, transformándose en aval de un negocio demasiado arriesgado.

Sólo un inspirado disparo al arco de Marcelo Espina transformó el drama en júbilo (gol que sellaría la clasificación). En el trámite de esos últimos minutos, incluso el improvisado guardavallas se dio el lujo de despejar en dos ocasiones la andanada de un desesperado Flamengo.

A la postre triunfo por la cuenta mínima que clasificó a Colo Colo a la semifinal, pero que a su vez significaría el pasaje a una pesadilla: enfrentar a su bestia negra, Cruzeiro, que de la mano de un inspirado Palinha, doblegó una moral que venía muy alta tras la hazaña de los tres arqueros.

Sin duda un sabroso momento para el anecdotario del fútbol sudamericano, cuya síntesis pueden ver a continuación en un video del recomendable canal de Youtube Goles de Colo Colo.

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