sábado, junio 15, 2013

LOS ORÁCULOS DESASTROSOS DE LARRAÍN Y HERMÓGENES

www.hacienda.cl

“La inversión responde a las señales, no solamente al dinamismo actual de la economía, y en ese sentido algunas propuestas de los candidatos de la Concertación y el Partido Comunista están elevando la incertidumbre y afectando la inversión”.

Palabras del ministro de Hacienda, Felipe Larraín, que no dejaron indiferente a nadie en  un ambiente político excitado con la campaña presidencial, y menos a aquellos que promueven cambios fundamentales en el Estado, todo en pos de un perfil más solidario y equitativo.

Sin ir más lejos, diputados de la oposición citarán al secretario de Estado para que explique sus términos, considerados por varios políticos como una verdadera campaña del terror.

En tanto, el empresariado en buena parte salió a respaldar los conceptos, como se puede observar en una nota de La Segunda ayer.

Sin embargo, estas reacciones destempladas ante las propuestas de cambios constitucionales y reformas tributarias ya habían sido inauguradas por Hermógenes Pérez de Arce días antes en una conversación con The Clinic; además de vaticinar un estado de anarquía, también instaló un panorama desastroso sobre las intenciones de generar una Asamblea Constituyente:

"Respecto a qué pasaría si en un próximo gobierno confluyen una crisis económica con la asamblea constituyente propuesta por Atria, Pérez de Arce dice que una intervención militar 'no se puede descartar nunca; cuando la gente hace trampas en el juego político y sobrepasa la Constitución, la solución puede venir de cualquier lado (…) no puedo predecir, pero sí predigo que si se lleva a cabo el proyecto de sus asesores constitucionales (de Bachelet) va a haber una crisis institucional en Chile'".

Y con el fuego encendido, otros echan más leña; hace unos días la Fundación Jaime Guzmán publicó en su web una infografía con un discurso muy similar.

Los chilenos aún no votamos y la derecha ya está proyectando un descalabro institucional ante una inminente derrota, siendo promotores de lo que denuncian; el ministro Larraín se pone el parche antes de la herida, procura disfrazar una inminente crisis económica que hundiría más la imagen de un gobierno, que a pesar de los buenos números macroeconómicos, no encontró solución (¿la buscarón realmente?) para poner fin al abuso y la inequidad que afecta a buena parte de los chilenos.

La imprudencia se espera en el discurso de un personaje incendiario como Pérez de Arce, no así de un ministro de Estado.

Con estos argumentos tan bajos y malintencionados en primarias, no quiero imaginar la mala fe que puede venir durante la campaña entre julio y noviembre.

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