martes, abril 16, 2013

TESTIMONIOS QUE INCOMODAN A LOS HEREDEROS DE BOLAÑO



Hace algunos años criticaba en este mismo espacio el afán de desmitificar la figura de Roberto Bolaño, relativizando algunas de sus vivencias y anécdotas, que sin duda adornan su leyenda e inspiran a sus seguidores.

Una línea similar llevan los esfuerzos puestos por la viuda de Bolaño, Carolina López, en moldear la biografía del escritor bajo los intereses de los herederos, aunque eso signifique impedir la difusión de trabajos biográficos.

Hace poco rato logré leer una nota publicada por The Clinic Online, que alude a las gestiones que se han hecho para detener la exhibición del documental “Estrella Distante”, realizado por Darinka Guevara y Jordi Lloret.

El elemento de la discordia es sindicar a Carmen Pérez como su última pareja (algo efectivo), junto a los planteamientos de muchos testigos catalogados como "incómodos" en la publicación vía internet.

Digamos que el trabajo audiovisual ya se exhibió masivamente (Canal 13 Cable lo tuvo en parrilla a fines de 2012).

Para el crítico literario y amigo de Bolaño, Ignacio Echevarría, este intento de uniformación testimonial de la vida del escritor, tiene en la muestra del Archivo Bolaño en Barcelona su principal referente.

En columna de hace unas semanas en la Revista de Libros de El Mercurio, señaló que "sorprende oír a Carolina López declarar: 'La vida de Roberto la tienen primero que conocer sus hijos, y para eso tienen que crecer'. ¿Desde cuándo es así, y en nombre de qué? Seguramente sean los hijos de cualquier escritor -de cualquier padre- los menos interesados en conocer los pormenores de su vida. En cualquier caso, lo que Carolina quiera explicar a sus hijos de la vida de Bolaño es cosa suya, digna de todo respeto, pero no tiene por qué coincidir con los intereses y las curiosidades -menos aún con los plazos- de los admiradores de su obra".

Echevarría, uno de los testigos "incómodos" del documental "Estrella distante", comenta además la suerte del libro "Bolaño por sí mismo" (Ediciones UDP, 2006), escrito por Andrés Braithwaite, y que habría sufrido el boicot a nivel internacional por las mismas mezquinas intenciones de sus herederos.

Comparto la crítica, y la sustento en la tónica vital del escritor, la de un investigador de la vida, de la experiencia, parafraseando a Juan Villoro en su descripción de los real visceralistas.

Si su senda está marcada por el Carpe Diem, sin esquemas, sin lógicas, es absurdo romper tan sabrosa senda abrupta, instalando una orquestada situación controlada, plana y que no representa en nada su obra.

Los seguidores de Bolaño no lo canonizamos, lo ensalzamos por sus aciertos, errores, fracasos, triunfos, excesos, mentiras, burlas. Pero sobre todo, lo admiramos por esa pluma embriagante, cuya tinta indeleble está compuesta en buena medida por tan rica experiencia.

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