sábado, enero 05, 2013

18 de agosto de 2010: LA CHISPA QUE ENCENDIÓ EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL CHILENO

El shock que provocó en 2011 a nivel político y social el movimiento estudiantil chileno fue enorme, dejando estampadas las demandas en la mente de simpatizantes y detractores, y de paso quedando en la historia como una de las olas de descontento ciudadano más grandes y permanentes.

Sin embargo, y como en muchos casos de la historia, pocos recuerdan los primeros encontrones con el gobierno de Sebastián Piñera, y lo que sería en definitiva la chispa que encendió la mecha.

Plaza Italia, 18 de agosto de 2010. Por ese entonces reporteaba en terreno, y era habitual cubrir marchas estudiantiles. Sin embargo, estaba claro que ésta no iba a ser como las anteriores por el ánimo de los organizadores, además del numeroso y variado contingente policial.

La negativa de la Intendencia a permitir el trayecto por la Alameda, y el fracaso en las conversaciones con Carabineros, motivó a los 4 mil universitarios y secundarios que se congregaron esa mañana a marchar por el trazado proyectado por ellos.

No alcanzaron a avanzar un paso y el carro lanza agua soltó un primer chorro, que dicho sea de paso pasó a medio metro de mi cabeza, para comenzar el primer gran desencuentro entre Fuerzas Especiales y los estudiantes.

Fueron horas de acción policial, que concluyeron pasado el mediodía con varios detenidos, pero por sobre todo, las confianzas entre gobierno y manifestantes muy deterioradas; en esa oportunidad incluso terminaron presos los dirigentes universitarios de ese entonces Julio Sarmiento y Camilo Ballesteros (FECH y FEUSACH respectivamente).

Por esa razón, quien asumió la vocería en tan tenso momento fue Joaquín Walker de la FEUC, con quien me comuniqué por teléfono para saber si daría alguna declaración. “En la tarde, en la sede de la FECH” fue su respuesta.

Ya en calle Periodista José Carrasco Tapia la molestia se respiraba pesadamente; en los rostros de los dirigentes se veía frustración, enojo. Y no tan sólo por el resultado de la marcha, sino también por el ninguneo del entonces ministro de Educación Joaquín Lavín, que habló de una convocatoria respondida por un grupo pequeño de jóvenes.

La respuesta no se hizo esperar; se criticó el actuar policial y del gobierno, que para los convocantes aquel día “expresa en nuestros días las peores formas de represión, que intentan acallar nuestras demandas justas y que nos retrotraen a momentos grises de en la historia de nuestro país”.

Agregaron en la declaración que “el gobierno no nos deja más alternativa que radicalizar las movilizaciones”.

Y vaya que fue así.



Video: La Nación.cl

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