domingo, noviembre 25, 2012

DIJERON NO AL SOBERANISMO CATALÁN



Cuando era niño, solía tomar trozos de plástico transparente de tamaño carta (generalmente forros de cuaderno abiertos), los ponía sobre un atlas e imaginaba confrontaciones en todo el globo, que hacían desplazar las fronteras de manera increíble, con tan solo la imaginación y un simple trazo de lápiz de pasta.

Recuerdo que uno de esos conflictos fue entre Cataluña y España; si no me falla la memoria, con lápiz de color rojo, amplié el territorio catalán incluso hasta algunas localidades francesas.

Había cierta idea de que hoy se comenzaba a pavimentar el camino a la independencia. Todo dependía si en las elecciones parlamentarias el partido de gobierno CiU (Convergencia y Unión), bajo el liderazgo de Artur Mas, lograba la mayoría absoluta para empezar el proceso “soberanista”, que para muchos partió con las manifestaciones ciudadanas del 11 de septiembre de este año.

Otros hacían análisis más triviales, una Liga Española sin el FC Barcelona; o más osados como la empatía de los franceses de origen catalán con esta idea.

Sin embargo, este supuesto ambiente independentista no se tradujo en votos a favor del CiU. Todo lo contrario.

Pero, revisemos como se desarrollaron los acontecimientos.

Con un sabroso escenario político, me conecté desde temprano a la Radio Exterior de España, y seguí los reportes del diario La Vanguardia de Barcelona, para ir siguiendo una elección que podría hacer historia.

A las 18 horas hora local, la participación ciudadana llegaba a un 55,73%. Desde Radio Exterior replican datos de la Generalitat, que habla de la mayor desde hace ocho convocatorias.

A las 20 horas local, la televisión catalana TV3, hizo público un sondeo que asignó al CiU entre 54 y 57 escaños, menor a los 62 obtenidos en 2010, y lejanos de la mayoría absoluta. Este escenario, según analistas, se frenaba el afán independentista.

Pronto los primeros cómputos comenzaron a confirmar los datos de las encuestas, incluso con peores resultados para CiU; con ello, editores de diarios españoles pusieron el acento en las dificultades que tendrá este parlamento para arribar a consensos, más aún desde la perspectiva de la aprobación de presupuestos apretados en el marco de la crisis económica. 

Además, la dura derrota que representan para Mas los resultados, muy lejanos de la mayoría absoluta, hablan para los analistas de una mala lectura del mensaje de la ciudadanía, creyendo que todos los manifestantes de septiembre querían independencia.

Al final, con 50 escaños (12 menos que en 2010), Artur Mas se rindió ante los datos de la votación, y señaló que para liderar el proceso soberanista necesitaban una mayoría excepcional que no se obtuvo.

"Lideraremos este gobierno, pero necesitaremos otras fuerzas que se corresponsabilicen", agregó. Y aunque dijo que no renunciará a liderar el gobierno, parece que está dispuesto a morir con las botas puestas: "La consulta sigue en pie, intentaré llevarla a cabo"...

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