sábado, octubre 06, 2012

LUIGI BARBIERO (1927-2006)


La congoja pública por la muerte del padre Pierre Dubois días atrás, comenzó a inspirar los sentimientos de gratitud de muchos amigos vinculados a la iglesia católica y la centroizquierda política; mi amigo Lorenzo Martínez escribía en su cuenta de Facebook “se ha ido un hermano, Pierre Dubois, sacerdote francés de la Iglesia comprometida con la lucha por los Derechos Humanos durante la dictadura militar en Chile. Se ha ido entre los pobres, en su amada Población La Victoria. Pierre no ha muerto, vive entre los pobres y en todos aquellos hermanos que asumen la responsabilidad histórica de nuestra Fe”.

Sin embargo, el concepto de responsabilidad histórica de la fe me recordó la figura del padre italiano Luigi Barbiero, por años párroco de Molina y con toda una vida dedicada a labores pastorales en Chile.

Junto con Lorenzo y otros jóvenes, a principio de la década de 2000 buscamos generar una iniciativa de izquierda que permitiera abrir espacio en el debate comunal a la generación sub 25. Uno de los personajes que acompañó y estimuló esta idea fue Barbiero, un religioso que tenía cierta fama de rojo, principalmente por las temáticas de sus prédicas y acciones.

Por ello, junto a la reflexión de mi amigo, escribí la siguiente pregunta: “Oye, a propósito de curas. ¿Qué fue del padre Luigi?” La respuesta casi la adiviné; había muerto hace años.

Aún le guardo simpatía a este religioso, que a pesar de mi ateísmo (por esos años empecé mis lecturas nietzscheanas) dialogaba sin discriminar ni criticar mi postura. Obviamente planteaba sus opiniones desde un prisma teológico, pero no era un fundamentalista.

Barbiero nos empoderaba como agentes de cambio para una sociedad, que incluso en un pueblo chico como Molina, mostraba evidentes síntomas de superficialidad, falta de compromiso e indolencia.

Con bastante entusiasmo elaboramos un cronograma para nuestro trabajo como grupo, también para un ciclo de charlas, y siempre desde la nube fabulosa del optimismo, la idea de crear un referente político-social de carácter juvenil y regional. Por desgracia nuestro entusiasmo pronto colisionó con la apatía e inercia de nuestros contemporáneos.

La respuesta de Lorenzo motivó mi curiosidad; me puse de cabeza a buscar algún dato extra sobre este sacerdote, lo que tras mucho indagar por internet encontré.

Sus últimos días los pasó en la parroquia de Santa Maria delle Grazie, en San Donà di Piave, Venecia. Según lo que documenta la web de esta parroquia, Barbiero llegó en abril de 2003. Tres años después comenzó a tener malestares abdominales. Aún se trabajaba en el diagnóstico cuando un shock séptico torna grave su estado, el que desemboca en su fallecimiento el 8 de junio de 2006, justo el día en que cumplía 79 años.

Conociéndolo poco, costaba entender tanto cariño y compromiso con el país. Sin embargo, al revisar su labor pastoral se entiende; llegó en 1956 a Hualañé donde fue capellán y luego fue párroco en la Huerta de Mataquito.

En 1964 llegó a Talca donde fue nominado como asistente diocesano de la Acción Católica local, en un trabajo marcado por el contacto directo con el mundo rural, con un claro afán de promoción sindicalista.

Luego de eso, en 1970, fue nombrado vicario general de Diócesis de Talca. Fundó en 1980 el Seminario San Pablo de Rauquén y desde 1998 se hizo cargo de la parroquia de Molina.

En suma, media vida dedicada a Chile, y particularmente a la Región del Maule.

4 comentarios:

Paulo Donoso dijo...

Buscaba algo del Padre Luigi y creo que este escrito es uno de los pocos homenajes que hay en la web a este gran sacerdote, te agradezco tus palabras para quien fuera mi padre espiritual.

Paulo Donoso dijo...

Buscaba algo del Padre Luigi y creo que este escrito es uno de los pocos homenajes que hay en la web a este gran sacerdote, te agradezco tus palabras para quien fuera mi padre espiritual.

Susana Quiñones dijo...

Él quería que descubriéramos la verdadera SOLIDARIDAD, aquella que no solamente aparece en momentos de catástrofes...el buscaba la SOLIDARIDAD que vivimos día a día, en el trabajo, en la familia, en este mundo ciego que no quiere ver. Le doy gracias a Dios por haber conocido a este sacerdote tan devastador con sus palabras...tan claro y directo para decir las verdades. Gracias por este artículo.

Saludos

Margarita Del Carmen Osse Perez dijo...

Gracias por tus palabras, lindas y verdaderas para un gran varon, él tb fue mi padre espiritual. Muy agradecida de lo que Dios le regaló a Chile, que pena que no se le reconozca su gran obra, yo sé que se fué triste de este su segundo país. Pero desde el cielo nos sigue acompañando con esa sonrisa linda! Grande Cura!.