viernes, agosto 10, 2012

MIS LECTURAS INFANTILES


Siempre estaré agradecido de mi hermana Jany por haberme ayudado en el aprendizaje lector. Podemos criticar sus métodos (muy medievales a ratos). Sin embargo, el afán lúdico de teatralizar la escuelita conmigo logró que a los tres años lograra leer textos básicos.

El estímulo ya estaba sembrado, y muy pronto me transformé en un asiduo lector.

En la navidad de 1984 recibí mi primera novela, "Fray Perico y su borrico" de la editorial Barco de Vapor, que leí lentamente, pero con mucho interés. Una clásica historia de convento, que ve rota su estrictéz y tranquilidad con un desatinado fraile. Un gran recuerdo.

Un valuarte cultural y lectura diaria por mera entretención fue la Historia Ilustrada del Mundo de Editorial Lord Cochrane, perfectamente empastada, y que para ser franco hojeé millones de veces. Lo único lamentable es que el fin de la historia era la llegada al papado de Juan Pablo II.

Este tipo de lecturas las complementaba con comics; tengo en mi memoria una aventura de Superman con el Hombre Halcón en París, otra de Batman enfrentando a un enemigo mutante de nombre Manbat (que me pareció bastante ridículo en esos días).

Recuerdo haber leído con siete u ocho años una versiones ilustradas y más resumidas de "Miguel Strogoff" de Julio Verne y "Los viajes de Gulliver" de Jonathan Swift publicados por editorial Bruguera. También recuerdo haber disfrutado del clásico "Robinson Crusoe" de Daniel Defoe, ya en un formato de puro texto.

No obstante, las publicaciones deportivas son las que me transformaron en un lector incansable e insaciable. Creo que todo partió con una revista que mi padre me compró en un portal de la plazoleta Francisco Calderón de Ibarra, Ecuador. En pleno desenfreno mundialista de México 86, encontramos un número de la revista Copa 82 con Elías Figueroa en portada y un póster del holandés Neeskens.

El año 87 llegó a mis manos el Libro de Oro de Colo Colo, texto que publicó la revista Deporte Total por el título nacional número 15 del Cacique. Todo un documento histórico.

Luego leería "Así ganamos. La verdadera lucha por la Copa" de Carlos Salvador Bilardo, publicado por Sudamérica-Planeta. Un relato emotivo desde el camarín, con el título mundial de Argentina en México 86.

De ahí en adelante, libros, semanarios o revistas de fútbol los devoraba sin piedad.

Ya en la década de los noventa, siendo un erudito futbolístico (pero pésimo futbolista), volví a diversificar mis temáticas literarias; el punto de inflexión fue Charles Dickens y su "Canción de Navidad". Luego vendrían en la adolescencia y juventud Coloane, Poe, Kafka, Cortázar, Hesse, Unamuno para templar el espíritu... pero eso ya es parte de otra historia...

Fotos: dapasga2 en Todocolección, Nicolás Velasco en Mercado Libre y Memoria Chilena.

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