jueves, mayo 10, 2012

EL FRÍO TABLÓN DEL FISCAL DE TALCA


En diciembre del año pasado abrió nuevamente sus puertas el Estadio Fiscal de Talca, tras largos meses de refacción; hay que reconocer que el recinto se modernizó y está a la altura de los nuevos tiempos.

Sin embargo, siempre quedará en mi memoria el antiguo tablón frío junto al Piduco, que alguna vez ocuparon mi padre y mi abuelo para un partido entre Rangers y Colo Colo en los años sesenta, y que en los noventa nos permitió repetir la experiencia con mi progenitor.

El 18 de septiembre de 1994 los locales y el Cacique jugaban un partido suspendido por mal tiempo semanas antes. Íbamos bien preparados con sandwiches de queso y jamón que aparecieron prematuramente en escena durante la revisión de Carabineros en la entrada.

Pero fue una diligencia breve, ya que rápidamente estábamos sentados sobre el entrañable tablón, siempre al noroeste. La tarde estaba nublada, el cielo grisáceo y amenazante. Finalmente, lo único que llovía eran garabatos contra los equipos que en los 90 minutos no se hicieron daño. Bueno, daño hubo; Jaime Pizarro dejó bastante maltrecho al Chispa Cruz de un patadón, agresión que le valió cartulina roja.

En la anécdota queda el regreso a Molina, en el vehículo de un amigo de mi padre, que tuvo la genial idea de salir a la carretera sin documentos, en plenas Fiestas Patrias. 40 kilómetros de tensión frente a tenencias y patrullas.

El 11 de abril de 1998 volvimos al Fiscal, sector nor-oeste, para ver a los mismos protagonistas, aunque con distinto resultado. 3-1 en favor de los albos. Un verdadero festín sobre una cancha aún mojada tras un temporal que tuvo en duda la realización del match y que marcó mi compra de las entradas los días previos.

Recuerdo que con mi padre nos reímos mucho de los lienzos de la Garra Blanca, particularmente uno que decía "Los Holocaustos"; nos preguntábamos si conocían el significado de la palabra.

La broma siguió hasta que llegaron unos barristas pidiendo monedas para viajar a Guayaquil, donde se jugaría el partido por segunda fase de la Libertadores contra el Barcelona, equipo que finalmente eliminaría a Colo Colo.

De todo esto fue testigo el tablón frío y añoso del Estadio Fiscal, que seguramente se transformó en escombro olvidado en algún basural.

No obstante, la humedad, el humo de cigarrillo, los chilenismos, la gélida aposentaduría y la compañía de mi padre se quedarán por siempre en la memoria.

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