miércoles, febrero 22, 2012

AY, AYSÉN... AY, CHILE...


Observar lo que esta ocurriendo con el malestar ciudadano en la región de Aysén, inevitablemente, llevan a proyectar el conflicto por la misma senda del Puntarenazo hace un año en Magallanes.

Más allá de si se trata o no de una población postergada tras la riqueza regional, es necesario interpretar esta movilización como un nuevo punto de partida para manifestaciones en diversos sectores de la población; tras las protestas por el gas, vino el rechazo a Hidroaysén y el movimiento estudiantil.

Aysén no es un hecho aislado, es un nuevo síntoma que refleja el alto grado de frustración del chileno común, que encontró en la impopularidad e incapacidad del Presidente Piñera el mejor hilo conductor para la desazón de años. La ciudadanía ya mostró su fuerza, se sabé poderosa, y de seguro lo volvera a evidenciar este año.

Los cortes de camino, las tomas de comisaría en Coyhaique son la secuela de décadas sin ser oídos. Pero somos muchos los que creen que va más allá, y que tiene sus antecedentes en las movilizaciones de 2011.

El sociólogo Alberto Mayol ya lo plantea en el portal El Dínamo, como muestra de que el modelo político, económico y social en Chile definitivamente se desplomó.

Asevera que "el sistema binominal va a tener que cambiar. Eso estaba asumido, pero con reparos, y se iba a hacer con cuidado. Ahora lo más probable es que haya que modificarlo a la brevedad. Este movimiento en Aysén también plantea la posibilidad de que aparezca una fuerte reivindicación del regionalismo y eventualmente del federalismo. También se ha hablado de un posible cambio a un régimen semipresidencial y algunos, más arriesgadamente, hablan de un régimen parlamentario. En el fondo, hay una impugnación muy radical de gran parte del orden político establecido."

Con preocupación dice que "se nos está desmantelando todo el orden y nadie va adelante. En su momento fueron los estudiantes. Pero hoy el asunto los rebasa. Esto es multisectorial, y desde el ámbito de la educación ellos no pueden conducir este proceso."

Finalmente plantea que "el desplome ya ocurrió. Sólo falta que, como en una avalancha, el barro y la nieve lleguen abajo. La pregunta para mí es si el sistema binominal se va derrumbar antes de la elección presidencial o después. Creo que antes, incluso este año, porque esta cosa va muy rápido."

Comparto el diagnóstico y reitero mis aprensiones respecto a la crisis institucional que puede desencadenar el vacío que deje el sistema binominal. Los independientes (o los que se disfrazan de ello) intuyen la gran oportunidad que se abre para llegar al poder, sin pensar en una futura ingobernabilidad. Eso me aterra.

El vapor de la olla de presión aumenta, la insatisfacción cunde... Ay Aysén... Ay Chile... Hacia dónde vamos...

Foto: Movimiento por Aysén

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