jueves, enero 26, 2012

EL GOZO DE LA DESCONEXIÓN


Hace un tiempo escribía sobre el alto grado de dependencia que generan las redes sociales, como se transforma de un momento a otro en una nueva función vital.

Con ello, los computadores, los dispositivos móviles, vienen a ser una nueva extremidad tecnológica que permite asir este inmenso y atrayente universo virtual, cuya ausencia deja a muchos de sus usuarios con una vida a medias, carente de intereses y sentido.

Sin embargo, yo lo tomé como una oportunidad; hace meses el computador de mi casa colapsó, rompiendo así ese nexo virtual desde el hogar. Durante las vacaciones me propuse la tarea de disfrutar estos días como antaño, sin atracciones del ciberespacio. Y debo decir que fue una feliz decisión.

Lectura constante y voluminosa, tiempo para pensar, más paseos en familia, sentarse a disfrutar un disco en su integridad, volver a practicar con los queridos instrumentos musicales.

En suma, vivir a la antigua, sin estas nuevas distracciones, sin vínculos vacíos y simplones. Gratas vacaciones.

Aún no reparo el computador. Por trabajo debo estar conectado, pero en casa aún sigo aprovechando al máximo de la vida familiar, los momentos de silencio, la literatura, las crónicas periodísticas, los parques, la música.

Me pregunto si valdrá la pena revivir al endiosado trasto o adquirir otro nuevo.

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