viernes, noviembre 18, 2011

Derrota ante la UC en final Copa Chile: DISFRUTANDO Y SUFRIENDO CON LA BARRA DE MAGALLANES


Las expectativas de la hinchada de Magallanes eran grandes para la segunda final de la Copa Chile; habían logrado un significativo triunfo de 1-0 sobre la UC de visita, por lo que el partido de vuelta en Santa Laura asomaba como la gran oportunidad de ganar un título después de 83 años de sequía (eso si no tomamos en cuenta los títulos de Tercera División de 1995 y 2010).

Con esa misma expectativa llegué a Santa Laura, con la esperanza de palpar en la galería carabelera una alegría tardía y muy probable.

Y fue agradable observar una hinchada masiva y multietaria, recordándonos los que fue el fútbol antes de la irrupción de las barras bravas. Familias completas, mujeres, niños, compadres, hinchas de la tercera edad, un mosaico emocionante.

Un espectáculo a parte fue la Bandita de Magallanes, interpretando la clásica "manojito de claveles", como un melódico lunar en las graderías albicelestes.


Un marco propicio para coronar una campaña excelente, con 14 partidos jugados, 8 ganados, 4 empatados y 2 perdidos, con una diferencia de gol de +15.

Con esos guarismos, y un entusiasmo total, comenzó el match con los cruzados, que pudo ser desnivelado por la Academia antes de los 15 minutos, luego de un centro por la derecha que no fue conectado adecuadamente por Salas, con el arco a entera disposición.

En tanto, la Universidad Católica aprovechó buena parte del partido las licencias que Magallanes daba en el flanco derecho de la zaga. No obstante, el gol cruzado llegó por la izquierda, en los pies de Daud Gazale a los 88 minutos.

Ni el dinámico y entretenido encuentro consoló a los hinchas de la Academia, que vieron como a dos minutos del final se escapaba el título, y pasaba a la lotería de los penales.

Definición que favoreció a la UC 4-2, sepultando de paso las aspiraciones frustradas por muchas décadas.

Mientras unos festejaban en cancha, la Plaza Chacabuco se transformaba en el destino de los hinchas cabizbajos, que buscaron en los buses el refugio silente para la desilusión. Pero la gente de Magallanes es resiliente, y el pasado exitoso siempre los rearma con nuevos bríos, y con el objetivo principal de ascender a Primera A en el torneo 2012.

Por más de noventa minutos fui hincha carabelero, me sumé a la esperanza y la decepción. Pero sobretodo, disfruté de un espectáculo sano y familiar que casi no se ve en nuestras canchas.

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