sábado, octubre 01, 2011

13 de diciembre de 1990: MOLINA CONMOCIONADA CON LA MUERTE DE UN FRENTISTA


Desde el accidente fatal de los tenientes Tucapel Ponce y Emilio Berguño, quienes se precipitaron en 1915 en su biplano Bréguet en el fundo Cerrillo Bascuñán, que Molina no estaba en el ojo de la noticia. Aunque nuevamente la tragedia atraería la atención.

Era la mañana del 13 de diciembre de 1990, cuando una gran columna de humo hacia el norponiente alertó a todo el pueblo de un incendio. La clásica imagen de ciclistas y gente a pie en camino al siniestro, en principio, no daba cuenta de ningún hecho novedoso.

Pronto, sin embargo, radio y televisión comenzó a entregar más antecedentes del hecho, que resultó ser el epílogo de un operativo policial en la ciudad, con el objetivo de detener a uno de los integrantes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez responsables del asalto del Museo O’Higginiano de Talca y la muerte de su cuidador días antes, el 9 de diciembre. Se trataba de Luis González Rivera, comandante Boris.

Según plantea Las Últimas Noticias del 14 de diciembre de 1990, en nota firmada por Juan Sartori, “Luis Antonio González Riveros (sic), de 27 años, murió ayer en un enfrentamiento con la policía, a las 10 de la mañana”.

La información agrega que “durante el operativo fueron incendiadas cinco casas. Los peritajes de bomberos indican que las llamas se originaron en la detonación de un artefacto explosivo que habría llevado consigo González Riveros (sic)”.

Luego el matutino relata antecedentes del enfrentamiento, señalando que “las escaramuzas comenzaron en el inmueble situado en Óscar Commentz 1751, de la población ‘Servicio de Seguro Social’. Luis González huyó por los tejados de las viviendas colindantes, apropiándose en su fuga del niño de dos años Mario Vial”.
Las Últimas Noticias agregó que tras la entrega del menor, e intentos de Carabineros para conseguir su rendición, se inició un tiroteo en el que murió González. Sin embargo, en portada y en la noticia se habla de suicidio “con un tiro en la sien”.

Historia oficial que es rebatida en blogs y publicaciones en internet. En Archivo Chile del centro de Estudios Miguel Enríquez señala que “Fue precisamente en el cumplimiento de una peligrosa misión en la Zona Central, en el que fue detectado por el enemigo. El hermano, el combatiente, no vaciló un instante en enfrentarse a fuerzas abrumadoramente superiores, resistiendo durante más de tres horas con dignidad y consecuencia”.
La publicación establece que “el resultado final de aquella embestida policial, sería la ejecución, la maquinación y la mentira. El Toño fue acusado de haber secuestrado un niño para usarlo de rehén y de provocar un incendio que destruyó varias casas del modesto sector donde estaba cobijado. Definitivamente la causal de muerte nunca fue aclarada en ningún tribunal de esta injusticia, puesto que demoraron más de 11 días en entregar su cuerpo a la familia para sepultarlo, no hubo más respuesta que la versión oficial que lo calificó como un suicidio. Tras su partida quedaron su compañera y su pequeña hija”.

Más allá de las versiones, lo único evidente para la sorprendida comunidad, que en masa nos apostamos frente a la quemada y acordonada casa esquina, es que la tranquilidad había sido rota con un hecho cinematográfico, que inconcientemente retrotraía al pasado reciente del país (demasiado fresco en la psiquis de 1990), lleno de violencia y desinformación.

Foto principal: Raúl Inzunza, Las Últimas Noticias

Foto Luis González:
www.cunini.blogspot.com

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