miércoles, septiembre 07, 2011

CRECE EL ÁRBOL DE NUESTRA VIDA


Santiago llegó de noche el martes 30, como la brisa fresca y tibia que anuncia el arribo de una nueva primavera. Y es una nueva primavera feliz para nuestra familia; con mi esposa Paula nos conocimos y enamoramos un mes de agosto, nuestro primer hijo llegó el octavo mes. Nuestro nuevo retoño no podía ser la excepción.

Y me siento pleno, satisfecho, al ver como los brotes de árbol de nuestra vida (tal como lo enunciaba hace dos años atrás), siguen tornándose fuertes y frondosos.

Soñamos con mi amada esposa, vemos crecer a nuestros hijos, nos gusta imaginarlos compartiendo, conversando, maquinando travesuras, discutiendo. Pero sobretodo, deseamos que se amen, que sean hermanos solidarios y unidos, que el compromiso y amor que nos caracteriza como matrimonio, los nutra y los forme.

Somos felices, inmensamente, Santiago viene a sumar dulzura a este elixir primaveral que representa el nacimiento de nuestro segundo hijo. Un alumbramiento duro y extendido, que mi poderosa esposa supo sacar adelante con envidiable entereza; me enorgullezco de ti, esposa mía, Paula amada, porque eres una gran mujer, una dedicada madre, una ferviente esposa.

Esta vida me sigue regalando grandes satisfacciones, que duda cabe.

Esas que tornan en nimiedades los sinsabores, que le dan luz y sabor a la existencia...

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