martes, junio 28, 2011

APRENDIENDO HISTORIA CON BALDOR


Nunca congenié, ni tampoco lo hago con las matemáticas, el cálculo, el álgebra. Alumno regular para abajo en el colegio, con notas bastante mediocres que servían para pasar el curso y cumplir con la formalidad de una educación integral.

Sin embargo, la primera vez que en el colegio me hicieron abrir un capítulo del Álgebra de Baldor (un personaje de thriller para muchos matematifóbicos) me resultó un placentero regreso a la infancia.
Cuando tenía 7 u 8 años, pasaba horas hojeando el comienzo de cada capítulo, en que aparecía una pequeña reseña de grandes personajes de las matemáticas. Fue así como supe de forma escueta que hizo famoso a Arquímedes, Neper, Euler o Max Planck.

Además, me gustaba la forma en que se ambientaba la locación de nacimiento y muerte de cada prócer de los números, muchas veces con imágenes trágicas, como es el caso de Hypatia, junto a cuyo retrato aparece el momento en que era lapidada, con el faro de Alejandría como testigo silente del crimen.

También había algunas reseñas sobre grupos o civilizaciones que ayudaron en el desarrollo de las matemáticas, con aspectos árabes o medievales, pero no menos atractivos.

Asimismo en algunas páginas es posible hallar dos personajes juntos, con aportes menores, que tal vez, no los hacían merecedores de una reseña individual.

Tal vez esas ensoñaciones me hicieron desatender la finalidad principal del volumen, razón de mi constante cojeo aritmético, que llevaba irremediablemente a decir, en lenguaje liceano, tras una nueva nota deficiente en evaluación de logaritmos: Otra vez me fue como el Neper…

Imágenes: Álgebra de Baldor

1 comentario:

Yo Mismo dijo...

Clásico... Todos tenían el tomo 1 nomás, jajaja. Por ahí recuerdo se lo vendieron a unas de mis tías y yo por mi parte lo vendí por unas lucas por el maldito alcohol. Era medio metistofélico el libraco ese, con las ilustraciones al más puro estilo de las barajas Vitoria (un clásico que también tienen algo de "malvado" al más puro estilo del Niño llorón o el príncipe Faruk). Sí recuerdo que todo era muy sistemático y se incluían tópicos que en Chile no se suelen pasar (como saber que cifra es divisible por 3,4,5 etc. cosa que suena fácil a primeras, ¿pero es, por ejemplo, el 237789 divisible por 3?). La geometría de Baldor era sólida, tenía -recuerdo- mucho de axiomas y lemas cosa que, tampoco recuerdo se pasaba en Chile. Lo digo porque me parece que don Baldor era cubano exiliado en Miami...)
Eran otros tiempos, el de las enciclopedias de tomo y lomo...