martes, enero 18, 2011

LA TERCERA EDAD DE LA ONDA CORTA


Con la onda corta me pasa como a muchos fumadores que han dejado el vicio; de vez en cuando pitean un poquito, como para que los pulmones no se sientan nostálgicos.

En mi caso, se trata de mis oídos que siempre están a la expectativa del crepitar de las bandas de 49, 31 0 25 metros, ansiedad que colmó de vez en cuando.

Este verano lo hice, procurando retomar el método de mis años de adolescencia, dejando constancia por escrito de cada emisora sintonizada, con frecuencia y horario. Una labor bastante más simple que hace unos diez años, gracias a Internet; antes había que escuchar toda la emisión de una radio o pedir vía carta los horarios y frecuencias. Hoy las radios publican esquemas horarios.

Sin embargo, estos avances colisionan con la gran cantidad de señales que han desaparecido a la fecha. Aún recuerdo, a fines de los noventa, la última salida al aire en español de la Deutsche Welle, una de mis favoritas. Este hecho de alguna forma me dio muy mala espina respecto al futuro de uno de mis grandes pasatiempos.

Los años han confirmado mi mal pálpito, con el cierre de la emisiones en castellano vía onda corta de radio Suiza Internacional, Austria Internacional, la Voz de los Andes de Ecuador, la emblemática BBC de Londres, Radiodifusión Argentina al Exterior y Eslovaquia.

Grandes pérdidas que se acompañan, por ejemplo, de una rebaja ostensible en frecuencias y horarios de radio Nederland (las entregas a Sudamérica se rebajaron a dos en una sola frecuencia, en 6.165 khz a las 0 y 2 horas UTC). Situación diametralmente distinta a diez años atrás, en que eran al menos tres frecuencias y unos cinco horarios distintos.

Radio Internacional de China también ha bajado la cantidad de programación para las Américas.
La razón más obvia es que el streaming vía Internet, además de la mejor calidad de sonido, entrega una mayor posibilidad de interacción inmediata, algo que el romanticismo de la onda corta no permite.

Pero hay quienes aún mantienen a flote este barco a medio tripular, y cada noche o madrugada, nos entregan este manjar cada día más escaso. Uno de ellos es la Radio Exterior de España, que transmite a Sudamérica de 23 a 5 horas UTC en 6.125, 9.620 y 9.535 khz a diario, sumando además la frecuencia de 11.680 de 23 a 2 horas. Noticias, cultura, ciencia, al alcance de la mano con un equipo básico.

La Voz de Rusia, en tanto, cuenta con varias frecuencias, pero la más clara (o en jerga diexista, con mejor SINPO) es la de 9.965 khz entre 1 y 5 UTC.

También recomiendo Radio Rumania Internacional, a las 22 horas UTC en 9.790 khz y a las 0 en 11.960 khz.

Para datos de más emisoras, un sitio muy útil y gratuito es la Asociación Española de Radioescucha, que con periodicidad actualiza sus listados de frecuencias.

Nuestra anciana onda corta aún tiene cultores, que la tratan como un folklore urbano, casi un mito de transmisión oral. Un ser añoso que en tiempos de desgracias como terremotos o tormentas, es nuestra única tabla de salvación para conseguir un bien tan valioso como el pan y el agua: la información, la entretención y la cultura.

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