lunes, noviembre 08, 2010

¿GOL DE PIÑERA?


La propiedad del circo futbolístico tiene de cabeza a la clase política del país.

Porque las circunstancias han transformado, lo que para Fernando Villegas era antes una “pugna (que) era abiertamente y con frecuencia cosa de asaltantes de caminos”, a un objeto de lobby y presiones al más alto nivel.

Y estos tira y afloje le salpicaron al gobierno, que para algunos parlamentarios y comentaristas deportivos sería responsable de presiones telefónicas a dirigentes, y de estímulos como la promesa presidencial de acelerar la remodelación de los estadios de Deportes La Serena, Everton y Wanderers.

Extrañamente, minutos después, estos clubes se alinearon con Jorge Segovia en la votación de presidente de la ANFP.

El gran problema es la piedra en el zapato de Piñera: sus acciones en Blanco y Negro, sociedad a cargo de Colo Colo, que también votó contra la gestión de Harold Mayne-Nichols.

Recordemos que el mandatario controla el 12,5% de las acciones de la Sociedad Blanco y Negro.

El jefe de Estado reaccionó, negando rotundamente influencia en la elección. A su vez, amenazó con querellas, por lo que llamó actitudes "miserables y canallas".

En contrapartida, el diputado DC, Gabriel Ascencio presentó ante la Contraloría General de la República una denuncia contra Piñera, por incumplimiento del principio de probidad administrativa en la elección de la ANFP y conflicto de interés.

El parlamentario apuntó en forma particular sus dardos al anuncio de mejoras para los estadios y los citados nexos con Blanco y Negro, y pidió al Contralor, Ramiro Mendoza, que obligue a vender, tal como se hizo con el subsecretario de deportes, Gabriel Ruíz Tagle.

Así las cosas, el tema es saber quien metió el gol de la discordia. Todos miran a Piñera.

Aunque no tuviera responsabilidad, la porfía en no vender las acciones le está jugando en contra. Si a eso sumamos la torpeza del anuncio de refacción de los estadios, se configura una sospechosa vinculación.

A saber, Harald Bayer comentó en una columna que “su tozudez en este asunto no ha estado a la altura de lo que se espera de un Primer Mandatario. No sólo porque ese pequeño detalle puede poner en riesgo su propio capital político, sino que también a la imagen presidencial, que tiene el deber de cuidar mucho más que el primer atributo”.
De no haber existido este flanco de ataque, las querellas y acusaciones se habrían circunscrito en el seno del Consejo de Presidentes del fútbol, donde la necesidad de "parar la olla" guía a los dirigentes de clubes chicos a votar a favor de cualquier proyecto o candidato que convenga. Desde mi perspectiva, este es el origen del conflicto, y no La Moneda.

En efecto, aún no se han presentado pruebas de los supuestos llamados telefónicos del jefe de Estado, el subsecretario Ruíz Tagle y el ministro Joaquín Lavín (socio de "La Joya del Pacífico", dueña de Wanderers) a dirigentes previo a la votación, lo que es un buen punto a favor para el oficialismo.

Pero hoy, la opinión pública se deja influenciar por los argumentos de la oposición, apoyada por la fama de acaparador del Presidente.

Este gol nadie lo quiso hacer, ni lo quiere reconocer. En la batahola en el área, todos se taparon con la camiseta la cara, aunque Piñera asomó un ojo por la manga. Ese fue su error y lo seguirá siendo hasta que se deshaga de las acciones de Colo Colo.

Fotos: Presidencia y Bancada DC