viernes, junio 18, 2010

¿HÉROES?


El paroxismo por la participación de la selección en la Copa del Mundo está llegando a niveles que rozan la idiotez.

Quedé pasmado cuando pasando en Metro por la Estación Los Héroes, me encontré en el andén con una serie de imágenes de jugadores de Chile, enmarcados a la usanza de los retratos que existen en el mismo recinto en recuerdo de los caídos en la batalla de la Concepción.

Pronto el asombró pasó a rabia ante la mera comparación entre soldados que dieron la vida por el país y deportistas que persiguen buenos contratos y bienestar económico por sobre el honor patrio.

Y uno lamenta la liviandad con que toma la gente la historia, los valores que sustentan a una nación. Estamos en un país con una creciente estupidez, que vive de la burbuja mediática y sus designios.

El niño aspira a ser futbolista, la niña a modelar y bailar en programas de escaso contenido. Y ambos ansían relacionarse y salir en la televisión, en Internet, y ser famosos por una semana.

Poner a los futbolistas a altura de héroes nacionales es uno de los usos de esta nueva forma de hacer país, que duda cabe.

Situación que también se ve patente en un comercial de una institución bancaria (ver más abajo), que en un hipotético título mundial, saca a Manuel Baquedano del monumento de Plaza Italia y pone a la oncena de Bielsa en su lugar.

No hay respeto, no hay cordura, no hay orgullo. Los ídolos con pies de barro se apoderan del país, incinerando la cultura, el conocimiento y la nacionalidad.

La sangre de los Verdaderos Héroes se relativiza, pronto las letras de nuestros premios Nóbel también serán borradas por literatos de dudosa pluma, que ya son los best sellers criollos.

Me niego a comparar al subteniente Luís Cruz Martínez con alguien a quien le dicen el “Chupete” Suazo. Ese es un claro indicador de ignorancia, esa que día a día nos cubre más con un manto pestilente y pegajoso.

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Foto: pegaelgrito.cl

domingo, junio 13, 2010

ANDRÉS ESCOBAR: QUE TE CONSERVEN EN LA GLORYLAND


Por Rodrigo Alcaíno Padilla

(Artículo escrito para taller de Periodismo Deportivo, Usach, octubre de 2005)

Leyendo el capítulo que Eduardo Galeano le dedica en "El fútbol a sol y a sombra" al mundial de EEUU 1994, irremediablemente me pongo mi uniforme de escolar del Liceo de Curicó y recuerdo los malabares que debía hacer para alcanzar a ver algún partido de ese campeonato, aunque Chile brillara por su ausencia.

Lo primero que se me viene a la mente es un partido entre México y Bulgaria por octavos de final que alcancé a ver en el Teletrak de Yungay con Camilo Henríquez. Esa tarde el arco se cayó, los charros “arrugaron” en la definición a penales y a mi me echaron casi a patadas por entrar con uniforme en un antro de apuestas.

Sin embargo, otra remembranza me remece de repente; el color y la fiesta de ese mundial se opacan con un hecho atroz: el asesinato de Andrés Escobar, el defensa central colombiano “culpable” de anotar un autogol que a la postre eliminó a su selección.

Galeano no da cuenta de tal hecho, se queda con la espectacularidad del doping de Maradona (vaya novedad) o lo lindo de esa justa deportiva. Su libro no es sobre crónica roja, que duda cabe.
Escobar fue un destacado futbolista en su país, tanto por su desempeño en la selección nacional, como por su rendimiento impecable con el Atlético Nacional de Medellín, club con el que obtuvo la Copa Libertadores de 1989.

El de Estados Unidos era su segundo mundial, también el último. Aún tengo en mi memoria visual la imagen del defensa tomándose la cabeza tras impulsar la pelota en su propio arco durante aquel desastroso partido de primera ronda ante los dueños de casa.

Inconscientemente extrapolo esa imagen de un futbolista avergonzado tendido en el suelo verdoso del Rose Bowl de Los Ángeles, y la transformó en la de un hombre inocente yaciendo agónico en el frío pavimento de una calle colombiana.

Cuenta el mito que Humberto Muñoz Castro (nombre del asesino condenado a 43 años de prisión), había apostado mucho dinero al triunfo de Colombia, por lo que dicha “chambonada” provocó una ira incontenible, que sin duda fue su pecado capital.

Me hallaba meditando sobre el desafortunado y lejano episodio en el centro de Santiago, cuando una noticia publicada en La Hora de la Tarde me deja estupefacto en la mitad de calle Bandera: Humberto Muñoz Castro, el hombre que le disparó a Escobar el 2 de julio de 1994 a la salida de un restaurante, fue liberado por buena conducta ante la indignación de la familia Escobar y la afición deportiva.

La noticia me enfurece, es como si la justicia colombiana le hiciera un autogol de chilenita al mundo del deporte, como si en un partido virtual Muñoz agrediera a Escobar sin ser expulsado. Es justificar un acto digno del circo romano.

Aunque era de esperar, ni siquiera quienes escriben sobre fútbol, como Galeano, hacen justicia del hecho.

Procuro alejar de mi cabeza esa noticia desafortunada, prefiero recordar a Escobar levantando “la novia de América” en 1989, jugando un partidazo ante Inglaterra en Wembley por un amistoso o goleando sin misericordia a Argentina en Buenos Aires por 5-0.

Los sones de "Gloryland", el himno del Mundial EEUU 94, sirven de bálsamo mental, enaltecen la figura de un deportista excepcional, de un “guapo” a la hora de defender el amarillo de su nación y el verde de su club: Andrés Escobar, que te conserven en la Gloryland

Foto: BBC

lunes, junio 07, 2010

LOS DAMNIFICADOS DEL HAARP


Por Rodrigo Alcaíno Padilla

Antes del terremoto de Sichuan nadie hablaba del famoso HAARP (programa de investigación de aurora activa de alta frecuencia). Los sismos seguían siendo una manifestación más de la caprichosa naturaleza de nuestro planeta.

Lo gracioso es que en ninguna publicación seria sobre HAARP se menciona los efectos geológicos como temblores. Si se habla de la influencia como arma para orientar a los primeros submarinos durante la Guerra Fría, como escudo antimisiles, o simplemente como lanzador de radiación. (Leer artículo: “Atmospheric physics: Heating up the heavens” de Sharon Weinberger).

Por alguna razón, el movimiento de magnitud 7.8 en la escala de Richter de Sichuan despertó la curiosidad de los teóricos de la conspiración, a partir de auroras boreales que se habrían contemplado en la provincia china el 12 de mayo de 2008.

Si uno revisa los videos que existen, se lo podría considerar como un pequeño arco iris. O tal vez, manifestaciones previas a un terremoto aún no estudiadas, pero de carácter natural, en las que ahondo más adelante.

Luego se culpó al mismo programa de investigación por el terremoto magnitud 7 en Haití del 12 de enero de 2010, alegando que se trata de una zona sin terremotos y que mucho contingente naval de los Estados Unidos estaba anómalamente en Puerto Príncipe. Según el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, fueron ellos quienes provocaron el desastre.

La primera aseveración es fácil de rebatir, ya que en 1770 se produjo en la misma zona un terremoto de 7,5 Richter. O sea, hay precedentes y de mayor magnitud.

Respecto al otro antecedente, que el irascible Hugo Chávez “infló” ciñéndose a informes rusos, no hay que olvidar que Estados Unidos cuida su “patio trasero” continuamente, más aún en casos de estados fallidos, siempre expuestos a revoluciones.

El siguiente paso fue Chile, con el terremoto de 8,8 grados del 27 de febrero, que en marco de la fiebre por el HAARP, también fue atribuido a esta supuesta máquina del terror.

Quienes vivimos en este país, resulta más que ridículo atribuir a este experimento la ocurrencia de un movimiento telúrico que se esperaba hace años en la zona central, en base a estadísticas.

Hubo una gran cantidad de testimonios sobre luces en cielo durante el movimiento, situación que si nos remontamos a otros terremotos de proporciones es recurrente.

Para ello, aunque no hay nada concreto, si se barajan hipótesis: la fricción en la falla calienta partículas o enciende gases en el cielo, el Gas radón que se libera por el fracturamiento de granos minerales ionizan el aire, los minerales que responden a esfuerzos mecánicos generarían luz o carga eléctrica, cristales de cuarzo que generan voltaje.

Hay otros que aluden a la profundidad de los sismos para establecer su relación con HAARP, la que sería de 10 kilómetros. Según US Geological Survey, el de Sichuan tuvo una profundidad de 19 kilómetros, el de Haití 13 kilómetros, y el de Chile 35 kilómetros. Sin comentarios.

También se argumenta con la gran cantidad de terremotos ocurridos durante el año. Veamos.

Si recurrimos nuevamente a los registros de US Geological Survey veremos que en 1960, año del terremoto 9,5 de Valdivia, ocurrió uno 7,5 en Arequipa y 7,9 en Chile.

Más aún, en un año altamente sísmico, 1931, tuvimos un 7,8 en México, un 7,9 en Nueva Zelandia, un 8,0 en China.

En resumen, la moraleja de esta fábula es fiarse menos de Wikipedia o de los payasos de la plaza pública. Un terremoto es un evento extremadamente complejo y ligado íntimamente con la evolución del planeta Tierra.

Resulta absurdo que los humanos en miles de años sobre la superficie sigan buscando explicación sobrenaturales, y más aún en un país como Chile, acostumbrado a estos embates de la naturaleza.

Incluso me parece que deberían cambiar la frase “por la razón o la fuerza” de su escudo por “cuidado, país sísmico”.


Foto: Nature News

martes, junio 01, 2010

CUMBRE DEL ROCK CHILENO 2007


Hubo muchas repeticiones pero ninguna como la primera versión. La Cumbre del Rock Chileno de 2007 fue una instancia única para juntar lo más granado (y no tanto) de la música popular nacional, en una jornada maratónica.

Llevábamos muy pocos días casados con mi esposa Paula, y fue uno de nuestros primeros panoramas juntos como marido y mujer. Lo bueno es que vivíamos a pocas cuadras del Estadio Nacional, por lo que el trayecto fue breve y a pie.

A las 17 horas en punto estábamos en cancha para comenzar con unos tibios show, que fueron aumentando en intensidad. Fueron 39 bandas y solistas que desfilaron por el escenario del codo sur del estadio, una mejor que otra.

Me quedaron en la retina (y en los músculos) la presentación de Sinergia, que revolucionó a la concurrencia, la que manifestó este sentimiento con saltos y empujones.

El corte de nostálgico de los noventa vino con Javiera y los Imposibles.

Representantes de Rock Latino se hicieron presentes con un bloque ochentero fuera de serie. Emociones Clandestinas, Aparato Raro, Emociones Clandestinas, Viena, Valija Diplomática y Aterrizaje Forzoso.

Al debe el show de Miguel Barriga, que habría tenido una presentación recordad si hubiese estado con sus socios de Sexual Democracia.

Jorge González, en su estilo, hizo vibrar al estadio con una actuación poco ortoxa, acompañado de una radio cassette y un corte mohicano. Así todo, todos coreamos la versión a capella de “Paramar”.

Pero sin duda, me quedo con la presentación de Los Bunkers, en pleno apogeo por esos días. El público prendió de inmediato con las melodías y líricas.
Pinochet había muerto hace poco, la sensibilidad aún estaba a flor de piel entre la gente, por lo que la dedicatoria que hicieron a Lucía Hiriart de “No me hables de sufrir” generó una ovación inmediata.

Entre los puntos bajos estuvo Nicole y su forzada extensión del show, cuando todos los asistentes querían que la Cumbre continuara.

Pero por desgracia el disfrute del magno evento me llegó hasta cerca de la medianoche, por imponderables laborales. Por esto me perdí a Los Jaivas y Los Tres.

Con todo, fue una magnífica experiencia con música criolla. E insisto, por más que repitan la idea, da la impresión de que la primera fue la mejor.

Dejo finalmente en video un fragmento de la presentación de Los Bunkers, para mi lo mejor de la jornada en el “Coloso de Ñuñoa”.


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