miércoles, septiembre 15, 2010

Subcampeonato Nacional Juvenil 1978: LA GRAN HAZAÑA DEL FÚTBOL MOLINENSE


En septiembre, los sones de la canción “Molina” de Creedence Clearwater Revival en las calles anuncian una nueva eliminatoria regional para la selección amateur de fútbol, el síntoma es inequívoco.

Como ha pasado con otras localidades, como Tierra Amarilla, Loncoche o Hualpencillo, Molina ha destacado en los torneos ANFA infantiles, juveniles y adultos. Si me pongo a hacer memoria, el cuadro azul campeonó en los regionales de 1990, 1992 y 1994, por recordar algunas campañas.

Sin embargo, el subcampeonato nacional juvenil de 1978 está registrado como el mayor logro del fútbol molinense, un destello inmenso para un pueblo pequeño de escasa figuración nacional.

El camino comenzó el domingo 30 de julio de 1978, con el triunfo de Molina 2 a 1 sobre los vecinos de Lontué, con goles de Reyes y Gajardo, en una serie que sería sellada en el partido de vuelta el 6 de agosto.

El siguiente objetivo fue el combinado de Curicó, que en partido único fue salvado con un 2 a 1, en lo que significó el pasó a la final del Maule ante San Javier.

El primer golpe fue letal; el 24 de agosto, en el Municipal de Molina los locales golearon 4-1, por lo que el empate a uno del partido de vuelta se transformó en una anécdota.

Pero faltaba el paso final para la clasificación al Nacional Juvenil que se realizaría en Santiago. La selección de Rancagua, sería el rival de turno, ahora con un equipo reforzado por figuras de San Javier, entre ellos un joven delantero de 18 años, perteneciente a la selección de Talca: Hugo Eduardo Rubio (en la foto).

Un 2 a 1 permitió el triunfo y entregó los pasajes a la fase final, donde compartirían grupo con Antofagasta, Maipú, Recreo y Puerto Montt.

La nueva travesía se inició el 19 de octubre, con triunfo por la cuenta mínima sobre Antofagasta, justamente con gol de Hugo Rubio. Tres días después, con goles de Reyes y Sobarzo, se logró un empate a dos con Maipú.

La clasificación a la final se comenzó a fraguar con la goleada de 6 a 3 sobre Recreo, transformándose en figura Sobarzo con cuatro tantos. Completaron el score Silva y Rojas.

El broche de oro, y el paso a la final estuvo de la mano de la victoria 3 a 0 sobre Puerto Montt. Molina ya estaba en la final contra los Cadetes de la Asociación Central de Fútbol.

Se trataba de un rival de alto nivel, con juveniles de los principales clubes de la capital, y nombres que años después descollarían, como Fernando Astengo, Alfonso Neculñir, Juan Rojas y Óscar Meneses.

Según consta en la nota preparada para el diario la Prensa de Curicó por el recordado y querido periodista Carlos Pozo, en calidad de enviado especial, 1.921 espectadores llegaron hasta el Estadio Santa Laura el 28 de octubre de 1978 para disfrutar de la jornada doble que definiría los primeros lugares.

En el preliminar, Coquimbo se hizo del tercer lugar venciendo 1-0 a Antofagasta. Pero los ojos estaban puestos en la gran final, que según detalla La Prensa daba cuenta de “una nutrida barra molinense”.

Para desgracia de esta hinchada, el título se lo llevó la selección Cadetes de Santiago, con un triunfo de 2 por 0, con anotaciones de Gómez a los 8 y 80 minutos.

Según relata La Prensa, “el dos a cero fue justo premio al trabajo realizado por el seleccionado capitalino que hizo sentir su mejor preparación y estado físico ante un equipo molinense que se prodigó por entero sin lograr el anhelado triunfo, que habría rubricado una excelente campaña en este torneo nacional”.
A pesar de la derrota, el subcampeonato fue bien recibido por la afición local, que enmarcó este logro, y lo incorporó en la tradición deportiva con ribetes de hazaña.

Fotos: Diario La Prensa, 1978

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