martes, julio 27, 2010

RÉQUIEM POR EL EDIFICIO DE LA PRENSA DE CURICÓ



Hace años escribía que el Cine Victoria vivía una dolorosa agonía, que muy pronto podría terminar con el fin un patrimonio cultural y arquitectónico de Curicó.

Aquello, por suerte, no aconteció.

Sin embargo, no corrió igual suerte un vecino, aparentemente sano, que dejó un evidente vacío en la esquina de Yungay y Merced. Allí alguna vez estuvo el edificio del diario La Prensa, que el 27 de febrero murió de un infarto fulminante, sin derecho siquiera a una agonía.

Mucho se ha discutido respecto a la pertinencia de demoler la estructura. El debate está en desarrollo, y ya se resolverá respecto si era un peligro para los transeúntes o no.

Lo claro, es que el pasado 14 de julio el cadaver del decano da la prensa provincial desapareció, para dejar a quienes tuvimos la suerte de trabajar en esas instalaciones centenarias en un estado de congoja extrema.

Quedan en mis recuerdos la sala de prensa con aroma a tinta, por el influjo mágico de la imprenta; el ambiente de periodismo clásico; la imagen de don Carlos Pozo en su escritorio; los chistes y anécdotas del reportero gráfico Manuel Espinoza; las charlas con los colegas Juan Pablo Jiménez y don Héctor Araya Brito.

Echaremos de menos la impertérrita pizarra con las defunciones, la presencia del Cuarto Poder en la Plaza de Armas, siempre atento y a la expectativa.

Las imágenes dan cuenta de un trance doloroso, me acuerdo de la demolición del cine del pueblo de Giancaldo en el film "Cinema Paradiso" de Giuseppe Tornatore, donde cada espectador veía partir una parte de su ser con la caída de cada viga, cada cristal, cada escombro.

Te extrañaremos, noble edificio, porque nos extirpan un recuerdo entrañable. Y aunque te traten de reemplazar, el cariño de periodistas, reporteros gráficos, funcionarios, y la región entera jamás se desvanecerá.


Fotos: Diario La Prensa

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