viernes, julio 02, 2010

EL CIRCO POST MUNDIAL


El apoteósico recibimiento que tuvo la selección chilena, en una enfermiza complicidad entre el gobierno, la prensa y la ciudadanía viene a ser el colofón patético de una participación deportiva, que siendo mediocre, generó entusiasmo y vano orgullo.

Porque no se ganó nada, se subrayaron incapacidades tradicionales, y aún así se consideró la actuación mundialista un nuevo triunfo moral más para las vitrinas vacías del fútbol chileno.

El seguimiento hecho por la radio, la televisión e Internet local a la llegada desde el aeropuerto hasta La Moneda sirve para confirmar el bajo nivel cultural del chileno, y el terreno fértil que representa para el gobierno y la prensa.

Por un lado, el Presidente Piñera estruja al máximo el producto Selección para alienar a la masa, con alfombra roja de por medio. Una maniobra hábil que le sirvió este mes para ganar tiempo en el marco de la reconstrucción post terremoto y con otras medidas impopulares.

Por otro lado, los medios de comunicación masivos del país, allanan el camino con una futbolización extrema, para mantener el rating alto y los ingresos por publicidad suculentos. La farandulización gana adeptos, que sirva de ejemplo parte de la extensa transmisión de radio Cooperativa en sus espacios informativos.

Y la guinda de la torta son los personajes de siempre, que se amontonan en las vallas papales, a lo largo de las calles de Santiago para vitorear a estos “héroes” con pies de barro, estos seudo gladiadores, que en la concepción romana hace rato serían alimento de leones.

Me asusta y asquea la senda que está siguiendo la sociedad chilena. La falta de análisis, la carencia de referentes de nivel, la cultura Light, esta trágica puesta en escena de las tesis de Ortega y Gasset.

Y pareciera que el capitán, los instrumentos y la tripulación del barco llamado Chile llevan una navegación por la orilla, recorriendo puertos pobres, sin aventurarse hacia nuevas aguas por conformismo y falsa conveniencia.

¿Cómo cambiar la bitácora, cómo no pensar en sacar los botes salvavidas en busca de naves más osadas y vanguardistas?

La estabilidad económica no es todo, la institucionalidad tampoco. Eso es lo que hace la diferencia y nos estanca el pantano del tercer mundo, en el agujero pestilente del subdesarrollo.


Foto: Presidencia

No hay comentarios.: