viernes, julio 09, 2010

ANIMUS IOCANDI


Con la batahola que se armó en torno a la imitación de Stefan Kramer del Presidente Sebastián Piñera (ver video más abajo), me acordé de un término jurídico muy socorrido en estos casos, el animus iocandi, esto es, realizar acciones con una intensión jocosa o festiva.

Desde el gobierno han surgido fuertes críticas a la personificación, como asimismo a una exhaltación de la figura de Michelle Bachelet en desmedro del actual jefe de Estado, en un canal que se declara pluralista como es el caso de TVN.

Sin embargo, fue la alusión jocosa del forzado saludo con Marcelo Bielsa lo que sacó ronchas en Palacio.

Buscando en internet, encontré un artículo publicado por la revista "Ius et Praxis" del afamado constitucionalista Humberto Nogueira Alcalá, bajo el nombre "El derecho a la propia imagen como derecho fundamental implícito. Fundamentación y caracterización", que es muy pertinente para el caso que tratamos.

A saber, indica que "consideramos lícito el uso de caricaturas de personajes públicos o que desarrollan funciones públicas, ya que ellas se justifican en el derecho que tiene la comunidad, dentro de un sistema democrático, de opinar y criticarlos, cuando está presente el animus criticandi o iocandi pero no el animus injuriandi o su utilización como escarnio o en un sentido ultrajante, todo lo cual debe considerar el uso social en dicha sociedad, lo que debe ser analizado caso a caso".

Más allá de la exhaltación de Bachelet, no es ningún misterio que al actual gobernante no le gusta que lo imiten, ìncluso hubo rumores de que el Presidente lo censuró en Chilevisión antes de llegar al poder, para que la parodia no continuara durante la campaña.

Pero, aún sin hacernos cargo del rumor, la situación que cubre esta polémica nos obliga a citar el animus iocandi y defender no sólo la libertad de expresión, sino que el humor.

Transformar al Presidente en una figura intocable es un despropósito mayúsculo, digno de dictaduras. Además una incoherencia con la imagen que se pretende entregar de un Sebastián Piñera cercano a la gente, que pernocta en mediaguas, que sirve tallarines en albergues.

En la imitación de Kramer no hubo injuria ni ultraje al jefe de Estado, se le caricaturizó con talento, a propósito de un episodio complicado para su persona, pero parte del juego político.

Si no tiene ese grado de tolerancia, los sin sabores que experimentará durante su período serán muchos, y se corre el riesgo de ser recordado como un obstáculo a la libertad de expresión. Ya TVN comenzó a revisar a priori los contenidos programáticos.
Esperemos que esto quede aquí, y que el próximo objetivo no sea, por ejemplo, el popular The Clinic, que en su último número ya hace referencia al incidente.

video


Video: TVN
Foto: The Clinic

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