lunes, junio 07, 2010

LOS DAMNIFICADOS DEL HAARP


Por Rodrigo Alcaíno Padilla

Antes del terremoto de Sichuan nadie hablaba del famoso HAARP (programa de investigación de aurora activa de alta frecuencia). Los sismos seguían siendo una manifestación más de la caprichosa naturaleza de nuestro planeta.

Lo gracioso es que en ninguna publicación seria sobre HAARP se menciona los efectos geológicos como temblores. Si se habla de la influencia como arma para orientar a los primeros submarinos durante la Guerra Fría, como escudo antimisiles, o simplemente como lanzador de radiación. (Leer artículo: “Atmospheric physics: Heating up the heavens” de Sharon Weinberger).

Por alguna razón, el movimiento de magnitud 7.8 en la escala de Richter de Sichuan despertó la curiosidad de los teóricos de la conspiración, a partir de auroras boreales que se habrían contemplado en la provincia china el 12 de mayo de 2008.

Si uno revisa los videos que existen, se lo podría considerar como un pequeño arco iris. O tal vez, manifestaciones previas a un terremoto aún no estudiadas, pero de carácter natural, en las que ahondo más adelante.

Luego se culpó al mismo programa de investigación por el terremoto magnitud 7 en Haití del 12 de enero de 2010, alegando que se trata de una zona sin terremotos y que mucho contingente naval de los Estados Unidos estaba anómalamente en Puerto Príncipe. Según el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, fueron ellos quienes provocaron el desastre.

La primera aseveración es fácil de rebatir, ya que en 1770 se produjo en la misma zona un terremoto de 7,5 Richter. O sea, hay precedentes y de mayor magnitud.

Respecto al otro antecedente, que el irascible Hugo Chávez “infló” ciñéndose a informes rusos, no hay que olvidar que Estados Unidos cuida su “patio trasero” continuamente, más aún en casos de estados fallidos, siempre expuestos a revoluciones.

El siguiente paso fue Chile, con el terremoto de 8,8 grados del 27 de febrero, que en marco de la fiebre por el HAARP, también fue atribuido a esta supuesta máquina del terror.

Quienes vivimos en este país, resulta más que ridículo atribuir a este experimento la ocurrencia de un movimiento telúrico que se esperaba hace años en la zona central, en base a estadísticas.

Hubo una gran cantidad de testimonios sobre luces en cielo durante el movimiento, situación que si nos remontamos a otros terremotos de proporciones es recurrente.

Para ello, aunque no hay nada concreto, si se barajan hipótesis: la fricción en la falla calienta partículas o enciende gases en el cielo, el Gas radón que se libera por el fracturamiento de granos minerales ionizan el aire, los minerales que responden a esfuerzos mecánicos generarían luz o carga eléctrica, cristales de cuarzo que generan voltaje.

Hay otros que aluden a la profundidad de los sismos para establecer su relación con HAARP, la que sería de 10 kilómetros. Según US Geological Survey, el de Sichuan tuvo una profundidad de 19 kilómetros, el de Haití 13 kilómetros, y el de Chile 35 kilómetros. Sin comentarios.

También se argumenta con la gran cantidad de terremotos ocurridos durante el año. Veamos.

Si recurrimos nuevamente a los registros de US Geological Survey veremos que en 1960, año del terremoto 9,5 de Valdivia, ocurrió uno 7,5 en Arequipa y 7,9 en Chile.

Más aún, en un año altamente sísmico, 1931, tuvimos un 7,8 en México, un 7,9 en Nueva Zelandia, un 8,0 en China.

En resumen, la moraleja de esta fábula es fiarse menos de Wikipedia o de los payasos de la plaza pública. Un terremoto es un evento extremadamente complejo y ligado íntimamente con la evolución del planeta Tierra.

Resulta absurdo que los humanos en miles de años sobre la superficie sigan buscando explicación sobrenaturales, y más aún en un país como Chile, acostumbrado a estos embates de la naturaleza.

Incluso me parece que deberían cambiar la frase “por la razón o la fuerza” de su escudo por “cuidado, país sísmico”.


Foto: Nature News

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