martes, febrero 02, 2010

LA HORA DEL ADIÓS


El ajetreo de estos días en torno a la designación del gabinete ministerial de Sebastián Piñera me recurda el mismo trámite, hace cuatro años, con Michelle Bachelet. Y vaya que lo tengo en la memoria.

Eran días eternos frente a su antigua casa en Manquehue Norte, alerta a cualquier movimiento o indicio de declaración. En aquel tiempo estaba en El Mercurio y la lucha por las exclusivas con La Tercera hacían primordial estar las 24 horas del día frente a la residencia de la Presidenta electa, constantemente resguardada por personal policial.

El sábado 28 de enero de 2006 parecía ser una jornada calma; no en vano era el único periodista en las afueras, el resto eran reporteros gráficos y camarógrafos. Sin embargo, a eso de las nueve y media de la mañana, el movimiento de la escolta y en el frontis de la casa, dio la alerta. Por más que interrogué a los carabineros de civil, no logré saber si Bachelet haría un anunció o se trasladaría a otro lugar de Santiago.

Realizaba los llamados de rigor a los asesores de prensa de la mandataria, cuando llegó un vehículo con Ángela Jeria, quien luego de entrar a la casa, salió junto a Bachelet.

Era preciso actuar rápido para lograr alguna palabra o al menos una imagen para la edición matutina. Fue así como tuve mi diálogo con la jefa de Estado, escueto, pero diálogo al final:

- Presidenta, Presidenta- dije apoyado de una valla papal, tras lo cual dio vuelta la cabeza, tal como se aprecia en la foto que publicó El Mercurio y que encabeza este relato. Al tener su atención pregunté a dónde iba.

- Al Litoral central- contestó.

- ¿A que parte, Presidenta?

- Eso no se lo voy a decir- replicó.

- ¿A Tunquén?- insistí. Tras sonreír se limitó a entrar al auto. Estaba claro.

Luego vino una persecución, que duró poco ya que el corresponsal en la Quinta Región ya se dirigía a Tunquén, luego que confirmara telefónicamente con Marta Hansen, su asesora de prensa.

Días después, en el comando de calle General del Canto, Bachelet entregaría la lista de ministros, a partir de esos días de reflexión en la costa.

Estuve en muchos actos de la Presidenta, sin embargo guardo ese anecdótico y pintoresco diálogo como lo más perdurable. Más aún ahora, que comienza el adiós de la primera mujer en ocupar el sillón de La Moneda, el momento en que pasa a la historia repúblicana.

Foto: El Mercurio

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