domingo, enero 17, 2010

"NADA SE CREA NI SE DESTRUYE... TODO SE TRANSFORMA"


Estaba frente al computador tras la entrega de los primeros cómputos por parte de Ministerio del Interior y pensaba en las mejores palabras para colocar en Facebook que conjugaran el triunfo de la derecha en las presidenciales; se me vinieron a la mente una serie de frases, sin embargo Lavoisier me iluminó con su Ley de la Conservación de la Materia: "Nada se crea ni se destruye. Todo se transforma".

Y es que el cambio de gobierno tras el triunfo de Sebastián Piñera en la segunda vuelta (algo que venía pregonando hace mucho rato) es sólo una anécdota en un espectro político diferenciado por sólo por colores y banderas. Grandes cambios no habrá en este nuevo período.

Quienes aluden el perfil empresarial del presidente electo y su coalición, olvidan el gran negocio que se generó con la concesiones, principalmente en los gobiernos de Frei y Lagos.

Por otro lado, el fantasma de Pinochet se desvanece cada día más, y las voces histéricas de izquierdistas amargados que siguen enarbolando la dictadura en las críticas a la derecha suenan ridículas y extemporáneas.

En suma, las diferencias entre Concertación y Coalición por el Cambio son cuestiones económicas leves y el origen de sus cúpulas.

La Nueva Concertación

En esta tónica, expongo la segunda aplicación de la Ley de Lavoisier en este asunto: la transformación de la Concertación para ser diferente a sus rivales y recoger las inquietudes del electorado.

Es necesaria la renovación (que he comentado hasta la majadería en comentarios anteriores), mediante una oposición inteligente y que devuelva a la Concertación al espíritu de la gente común. Una Nueva Concertación que se preocupe de generar principios nuevos, con cúpulas frescas (a usted le hablo señor Escalona) y bases activas.

Es como el No, pero sin Pinochet de por medio, sino la idea de colmar la nuevas expectativas de protagonismo del país en el crecimiento como nación, que sin duda se harán aún más urgentes frente a una administración Piñera que pregona cambio, pero sólo de inquilinos en la Moneda.

A trabajar se ha dicho, desde mañana mismo, por recuperar el corazón de Chile, que hasta hoy ha visto un arco iris concertacionista en escala de grises, triste y desgastado, viejo y rancio.

No hay comentarios.: