jueves, enero 07, 2010

HASTA QUE DIO EL SÍ...


Tuvieron que ser los oficios de la Presidenta Bachelet -que dicho sea de paso trata de dar un espaldarazo a la coalición congraciándose con la hinchada tenística- los que finalmente lograran el regreso de Fernando González al equipo de Copa Davis.

Desde un comienzo me pareció un cruzada loable la del número uno de Chile, en busca de transparentar el quehacer deportivo nacional. Frente a presiones crecientes de diversos actores del tenis hubo llamados, que a larga no rompieron la voluntad de González.

Hoy, cede en su cometido, sabiendo en su fuero íntimo que puso el dedo en la llaga y movió, aunque sea levemente, el piso de la dirigencia, como en todos los deportes en el país, omnípotente.

Pero viene la segunda parte: ¿en marzo se lograrán cerrar las heridas entre las partes, y en particular en el seno del equipo de Copa Davis que dio cuenta de un cisma tras la decisión de "Mano de Piedra"?

El match con Israel es leído como favorable. Sin embargo, un plantel con diferencias aún fuertes y un ego alto de parte de quienes no abandonaron el buque (Massú y Capdeville lograron mantener al país en el Grupo Mundial) puede traer consigo un resultado que termine de enterrar las aspiraciones de una generación que se le acaba el tiempo para hacer algo grande en el camino hacia la Ensaladera de Plata.

Habrá que ver si realmente los oficios de La Moneda llegan tan lejos como parece y las diferencias se zanjan.

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