sábado, abril 25, 2009

CIUDAD DE RAYADOS


En este mismo espacio escribí un breve relato inspirado en una brigada ficticia que mantenía a raya a los autores de graffitis. Bueno, una crítica menos velada hizo el escritor Jorge Edwards en su tradicional columna de los días viernes en La Segunda, todo con motivo de la serie de rayados que afean el frontis de la Biblioteca Nacional.

Como es su costumbre, el texto divaga, y lo que comienza con una protesta contra la ignorancia se transforma en un ataque a la censura literaria en Cuba. Me centraré en lo primero.
"¿Rasgos de barbarie, como sostiene José Miguel Varas? No sé. Rasgos de ignorancia, en cualquier caso. Nadie les ha enseñado a esos niños lo que es una biblioteca pública: se relación con la memoria histórica, con la ciudad, con la vida y con la belleza del lenguaje".

A las palabras de Edwards agregaría que no sólo nadie habla del respeto por estos referentes citadinos, sino que poco a poco se legitima el uso de los rayados, desde propaganda política a promoción de este pseudoarte en poblaciones marginales, para mantener el orden social.

Claro, ya que en muchas ocasiones la propias autoridades donan paredes para que garabateen, desbaratando el trabajo escolar truncado al que hace alusión el escritor chileno en su columna.

¿Qué puede hacer un profesor si quiebran la base de los contenidos a impartir, la base de la cultura mundial?
 
El mal de los gobiernos de izquierda latinoamericanos es que desdibujan, en pos del progresismo, el orden de siglos de conocimiento, la disciplina, la técnica artística. Y uno de los productos de este libertinaje es la aparición explosiva del graffiti, las casas de vidrio, las licuadoras con peces vivos. Muchas veces con financiamiento estatal.

Los hijos de la Concertación, aunque con mayor influencia de Lagos y Bachelet, son las tribus urbanas que se creen dueños de las calles y las plazas, los artistas que generan arte con excrementos, los arquitectos que dieron a luz monumentos a la fealdad como la Plaza de la Ciudadanía.

Se me viene a la mente Roma, el gran imperio que se desmoronó por la relativización de los valores básicos de convivencia y respeto. Vaya que lo veo con claridad, una ciudad de rayados, millones de rayados.

viernes, abril 10, 2009

FACTOR SIMPATÍA


Hace unos meses atrás no me habría atrevido a calificar como simpático a este personaje. Sin embargo, tras el accidente de su hija, el ministro de hacienda Andrés Velasco se ha transformado en el "regalón" de la gente, algo que revelan las encuestas (57% de aprobación en la última Adimark) y la opinión de la calle.

Hace unas semanas, cubriendo una actividad en La Moneda, me encontré con un sonriente secretario de estado, amable con la prensa y abierto a responder las preguntas. Absolutamente distinto al antiguo Velasco, más distante, a veces hasta pedante.

Este cambio, obviamente gatillado por el apoyo público en el calvario que significó la convalecencia de su hija Ema, no sólo lo impulsó en el respaldo popular, sino que genera una atmósfera de presidenciable.

Ya lo hizo ver Joe Black en una columna de Reportajes de El Mercurio el domingo pasado, donde incluso se hacen las semejanzas con el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, en cuanto edad, estudios en Harvard, adicción al trote o matrimonio a edad madura.

Sin embargo, hay un dato que no tomó en cuenta Black para completar el análisis: es la similitud entre la aprobación de Bachelet como ministra de defensa en 2005 y de Velasco ahora. Eso fue determinante para la nominación de la actual Jefa de Estado.
Y dado el escaso entusiasmo que genera Eduardo Frei en la ciudadanía, el titular de hacienda asoma como la carta presidencial más potente de la Concertación, y un rival de temer para Sebastián Piñera.

Por esto, no me extrañaría una nominación de último minuto, que dote a la Concertación de un quinto período. La desesperación desencadena eventos inusitados.