sábado, marzo 14, 2009

DEJA VÚ


Quienes recordamos la campaña de Colo Colo en la Copa Libertadores de 1991, no pudimos evitar hacer el símil entre el triunfo sobre la Liga Deportiva Universitaria de Quito ese año con la victoria alba del pasado jueves, en ambas ocasiones por 3-0.

Hagamos historia. El viernes 22 de marzo de 1991 el Estadio Monumental fue testigo de 23 minutos demoledores, que bastaron para sellar la segunda victoria de los de Jozic en la fase de grupos en primera ronda; en aquellos años se enfrentaban los campeones y subcampeones de dos países, y esa edición tocaba enfrentar a Ecuador.

Ricardo Dabrowski en el minuto 1, Gabriel Mendoza en el 15 y nuevamente Dabrowski en el 23 dieron los tres golpes que noqueron en un sólo tiempo a los ecuatorianos. Muchos pensamos que esa noche iba a producirse una goleada histórica, pero la energía demoledora duró lo justo y necesario.

Algo similar ocurrió el jueves, en el mismo escenario y con el mismo equipo en calidad de campeón defensor. Claro que en menos tiempo; tres goles en siete minutos de la segunda etapa.

Con esto no quiero decir que se repita el título obtenido en 1991, tan sólo produce una extraña sensación de deja vú, ciertas similitudes con dicha época que marcó a toda una generación.

Ojalá se trate del anuncio de una gran campaña, quien sabe si con la copa otra vez en casa.

Fotos:
Triunfo de La Nación (1991) y La Tercera On Line (2009)

domingo, marzo 08, 2009

POR CULPA DEL NAZIONISMO II


Las manifestaciones se suceden por el mundo. Ahora alcanzan al mundo del deporte; la confrontación de Copa Davis entre Suecia e Israel se debió jugar sin público a raíz de las protestas pro palestinas que se hicieron fuera del estadio.

En este mismo país escandinavo, el año 1975, el equipo chileno formardo por Patricio Cornejo y Jaime Fillol también debió jugar sin espectadores a raíz del rechazo al gobierno militar de Pinochet.

Vale la pena seguir haciendo ver que este tipo de situaciones escalan... Hay que ser cautos.

Foto Suomen Kuvalehti (Finlandia)

EN LA SENDA BANANERA


El surgimiento de tanta candidatura presidencial en Chile, irremediablemente trae a mi mente elecciones en países como Bolivia, Perú, Ecuador o Paraguay, con papeletas interminables, repletas de caras y nombres, que en su mayoría no saldrán de escuálidos porcentajes.

Algo similar podría ocurrir en Chile si se mantienen en pie una serie de postulaciones, que honestamente buscar engrosar el currículum, antes que ser una opción distinta a Eduardo Frei Ruíz Tagle y Sebastián Piñera. También llama la atención que toda esta ola bananera venga en esencia de la izquierda. Vamos enumerando.

Guillermo Teillier, timonel del partido Comunista saltó a la candidatura quizás siguiendo los que es un tradicional "saludo a la bandera", tal como lo hizo Gladys Marín o el cura Pizarro. La cantidad de postulantes sin duda repercutirá en los porcentajes cercanos al 5% que tradicionalmente consigue el PC con su representante de turno.

Tomás Hirsch, con su discurso ecologista, de libertad sexual que se le conoce, trata de convencer al resto de socios de la izquierda en pos de un abanderado único. Es lo mismo que en su primera incursión presidencial. Pura palabrería y falta de realismo.

Alejandro Navarro, el senador ex-socialista que vio un buen nicho para su discurso populista en el descontento comunista y humanista, encontró en Teillier y Hirsch huesos duros de roer. Ni su alta votación sirvieron para tentar al PC y el PH, en lo que podría ser una mejor votación.

Jorge Arrate, un allendista que fue ministro del gobierno de Patricio Aylwin y líder de alto nivel en el PS. Nadie entiende como se embarcó en un fracaso asegurado, dejando atrás su influencia como uno de los "viejos estandartes" del partido Socialista. Un suicidio político.

Marco Enríquez-Ominami pone en marcha un verdadero payaseo; sin duda su apellido compuesto a su antojo lo ayudó a pasar de un cineasta de medio pelo a diputado. Su aspiraciones presidenciales colisionan con su mala hilación de palabras y afán de rascarse las axilas; le cuesta un mundo ordenar una frase sin irse por las ramas y ceder a la picazón. Cero posibilidad.

La excepción de esta cada día más desesperada izquierda, es Adolfo Zaldívar, que pone sus fichas en el porcentaje del PRI en las municipales cercano al 5%. La idea es recoger lo que el cisma DC dejó en el camino, y tratar de convencer a los derechistas indecisos con Piñera. Tampoco tiene posibilidades, menos carisma.

Entre todos con suerte alcanzan un 1o% en la primera vuelta.
Cabe preguntarse, ¿vale la pena gastar tiempo y dinero en una elección llena de políticos hambrientos de protagonismo, o de frentón mover los contactos para un duelo entre Frei y Piñera? No faltarán aquellos defensores de la democracia, que calificarán de irrenunciable tal posibilidad. Son los mismos que festejan en las calles los triunfos morales deportivos y que exhiben con orgullo sus stckers que los certfican como colaboradores de la Teletón.

El país se llena de mesocrátas y mojigatos que se niegan a respetar los factores reales de poder de los que en su momento habló Ferdinand Lasalle, que siguen enarbolando al Che Guevara, al irresponsable Salvador Allende como bandera de lucha. Y se olvidan que hasta Stalin, Fidel, Chávez fueron y son verdaderos monarcas disfrazados de proletariado.

Son los primeros atisbos de bananerismo, que valdría la pena desterrar. Dándole presencia en el gobierno, regalándoles un ministerio de poca monta o alguna instancia estatal. Cómo sea, anularlos.