martes, diciembre 22, 2009

RENACER EN EL FRAGOR DE LA OPOSICIÓN


En general, aún existía algo de optimismo entre los personeros de la Concertación respecto a la segunda vuelta presidencial. La palabra derrota es ciertamente tabú bajo el arco iris, lo que daba cuenta de un afán por dar vuelta los números bastante adversos.

Sin embargo, la columna escrita por el senador y presidente del Partido Radical Socialdemócrata, José Antomio Gómez hoy en La Tercera, rasga en parte la fe inquebrantable de la coalición de gobierno: "Por eso, hoy miramos con distancia, pena y un sabor amargo lo que está pasando. No hay autocrítica de nadie. Todos creen que la solución es asociarse a MEO y si él pide cabezas y sangre, así debe ser. Esa no es la manera de construir un nuevo referente progresista; eso se debe hacer con ideas, propuestas, coraje y dignidad, sin perjuicio que quienes se sientan responsables lo asuman. Hay que sumar a todos los que piensan que Chile merece cambiar, preocuparse de la educación, de la salud, de las instituciones políticas, pero no para capturarlas, sino para construir lo nuevo. Si eso pasa por perder las elecciones, que así sea. Nada será un desastre, porque seremos una oposición digna y constructiva. Si ganamos, entonces hay que construir una nueva mayoría".

Los tirones de oreja deben haber llovido desde el comando de Frei, La Moneda y la Concertación. No obstante, la frase no deja de ser realista, y en cierta manera, entrega un optimismo aterrizado y mesurado. La postura de Gómez viene a hacer un borrón y cuenta nueva, y comenzar a construir una oposición desde ya.

Los esfuerzos por reflotar una candidatura presidencial que jamás navegó en calma, no asoman como una estrategia de futuro y un verdadero acuso de recibo de parte de los partidos de gobierno del mensaje ciudadano que castigó -y que duda cabe- castigará a la Concertación.

Porque muchos vemos aires de PRI mexicano en el gobierno, de jerarcas rancios, de rencillas internas, que tarde o temprano inocularían sus antocuerpos en la sociedad nacional. La estrategia es la renovación en el fragor de la oposición política.

Y porque el camino no es, ni será Enríquez-Ominami y su programa sin programa, la política de Otto Krauss, el gobierno del Monopoly.

Piñera no es santo de mi devoción y no me gusta como presidente, pero en el poder será el acicate perfecto para que una Nueva Concertación reencante... Pinochet y la dictadura son historia superada... las premisas hoy son otras.

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