lunes, diciembre 07, 2009

CUANDO EL DESCENSO ES UN DRAMA


Poco duró la experiencia en la Primera División, en medio de procesos judiciales, plazos perentorios de la FIFA y otras hierbas, Curicó Unido se despidió del fútbol grande en su primer año, en una campaña irregular, que a pesar de todo, la ciudad de las tortas recordará por siempre.

Las liguillas de descenso y los partidos definitorios siempre tienen un nerviosismo extra, como de interrogación oral en el colegio... Y me imagino la andanada de rezos y plegarias en cada uno de los camarines de los equipos en riesgo de perder la categoría.

Observando las imágenes de los jugadores curicanos desconsolados con el descenso firmado (como la foto que encabeza este comentario publicada en La Prensa) me acordé de una jornada angustiante que tuve la oportunidad de ser testigo en diciembre de 1991 en el Estadio Fiscal de Talca.

Esa tarde Rangers y Cobreandino se jugaban la caída a la Tercera División, en un partido de dientes apretados. El match se mantuvo cero a cero hasta el final, lo que significaba la sentencia de los talquinos. Los asistentes en las graderías parecía que tenían dos espejitos en el rostro, sin embargo eran las lágrimas que se aprontaban a fluir ante una gran decepción.

Todo hasta que en los descuentos, en el arco sur marcan penal para los rojinegros. La algarabía pronto se transformó en silencio sepulcral ante el resultado del disparo de Roberto Ahumada.

Fue un penal eterno, de una trayectoria lenta y laxante (que alguien diga que no sintió retorcijones).
Al final, el balón entró y el respiro masivo de los miles de espectadores tumbaron a los hombres de Cobreandino que en la grama lloraban sin consuelo.

De ahí a festejar.

Tras el encuentro, entré al camarín ranguerino y me encontré con una imagen que me marcó; en las bancas, atestadas de camisetas, vendas, ungüentos, había un sinnúmero de velas y varias imágenes de Santa Teresa de los Andes (en ese tiempo beata). La angustia era demasiada, bien valía recurrir a todo tipo de ayuda para calmar la angustia.

Y me imagino lo que pasó previo al partido entre Curicó Unido y San Luís este domingo, porque el descenso es un verdadero drama, casi una afrenta en la memoria de una ciudad, un hincha, un equipo y, sobretodo, un jugador.

Fotos: Diario la Prensa de Curicó y Rangers .cl

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