domingo, agosto 02, 2009

PRIMEROS AÑOS EN LAS LETRAS


Revisando la gran cantidad de material que he escrito en tantos años, encontré los resabios de mis primeros estertores creativos; aunque desde muy chico me sentaba frente 
a la máquina de escribir, estructurando historias de un par de párrafos, el primer intento de prosa data de 1991.

Un año después, di rienda suelta a mi fanatismo por el fútbol e imaginaba a Chile ganando la Copa del Mundo, relato que nunca tuvo un título.

De allí por años me dediqué a intentos de ensayo, sobre temas variados como una crítica a la incipiente Reforma Educacional en 1996. Comenzaba a desarrollar un espíritu crítico y contestatario que me duraría mis años de liceano.

Fruto de esa manía de combatir el entorno fue el reencantamiento con la prosa, so pretexto de partcipar en un concurso de cuento del Liceo, que no obtuvo premio, pero si constantes preguntas de mis maestros por el pesimismo que irradiaba "El capítulo que se lo olvidó a San Juan", de 1997. Se trataba de un análisis desalentador de la juvetud antes los ojos de dos ancianos.

Años después, dejaría la crítica social y transformaría a la muerte en mi tema predilecto. Experiencias post mórtem, llenos de ironía y desenfado tuvieron en "Papas con mayonesa", de 1999 su paradigma.

De ahí no paré, las letras se apoderaron de mi, las influencias de pensadores como Miguel de Unamuno, Söeren Kierkegaard, y sobre todo, Friedrich Nietzsche tiñeron mi pluma de nihilismo, deseperación, combate a la moral cristiana y los cánones sociales.

Fue el prólogo de mi camino por el periodismo y, obviamente de la creación de "Soy un hiperbóreo". Los años no han pasado en vano.

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