sábado, febrero 07, 2009

Revelaciones sobre Bolaño: TRATANDO DE DESMITIFICAR SU MITO


Todo parece indicar que esta llamada sociedad de información conspira para la generación de mitos de cualquier tipo. No obstante centro mi atención en la literatura, y más precisamente en Roberto Bolaño; el New York Times, bajó el título “A Chilean Writer’s Fictions Might Include His Own Colorful Past” (reproducido en Chile por la revista “El Sábado” de El Mercurio como “Verdades y mentiras de Bolaño”) procura dejar en claro que gran parte del mito que se forjó en torno al escritor nacional, en especial su detención tras el Golpe de Estado de 1973 y la adicción a la heroína, son fruto de su creatividad.

Para ello se valen de mil fuentes y datos para desestimar el cariz descarriado y sufrido de la nueva vedette literaria. Y con ello no sólo se conspira contra la estimulante imagen de escritor comprometido con su obra y despreocupado con el entorno, sino que se invita a los futuros novelistas a renegar del afán mitómano, por que hoy todo se sabe. Al menos eso se desprende del artículo del periodista Larry Rohter.

Yo me pregunto, ¿cuántos de los grandes estandartes de la literatura mundial no alteraron ex profeso su vida, sus experiencias para generar esa aura tan propia del novelista? Poe, Kafka, Dick, Bukowski, entre otros, no sólo nos inspiran con sus obras, lo hacen de igual manera con sus actos, muchas veces nefastos, execrables, dignos de la ignominia más vehemente.

A pesar de la serie de antecedentes que entrega NYT, me niego a caer en el juego de la literatura actual. Me quedo con el Bolaño que fue cuidador de una casa de putas, robaba libros en el DF, se drogaba con heroína. Me entretengo con la personificación de sus vicios y placeres plasmados con maestría en Arturo Belano de “Los detectives salvajes”.

Me niego a seguir el juego a los críticos y lectores actuales, que quiebran los espíritus desenmascarando los mitos que llenan de esperanza a quienes amamos la literatura.

Citando al propio Bolaño en “Los mitos de Cthulhu”, del libro “El gaucho insufrible”:

“Ahora es la época del escritor funcionario, del escritor matón, del escritor que va al gimnasio, del escritor que cura sus males en Houston o en la Clínica Mayo de Nueva York. La mejor lección de literatura que dio Vargas Llosa fue salir a hacer jogging con las primeras luces del alba. La mejor lección de García Márquez fue recibir al Papa de Roma en La Habana, calzado con botines de charol, García, no el Papa, que supongo iría con sandalias, junto a Castro, que iba con botas. (…) Los escritores actuales no son ya, como bien hiciera notar Pere Gimferrer, señoritos dispuestos a fulminar la respetabilidad social ni mucho menos un hatajo de inadaptados sino gente salida de la clase media y del proletariado dispuesta a escalar el Everest de la respetabilidad, deseosa de respetabilidad. (…) No rechazan la respetabilidad. La buscan desesperadamente. Para llegar a ella tienen que transpirar mucho. Firmar libros, sonreír, viajar a lugares desconocidos, sonreír, hacer de payaso en los programas del corazón, sonreír mucho, sobre todo no morder la mano que les da de comer, asistir a ferias de libros y contestar de buen talante las preguntas más cretinas, sonreír en las peores situaciones, poner cara de inteligentes, controlar el crecimiento demográfico, dar siempre las gracias”.

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