lunes, noviembre 24, 2008

EL BRANDY ALEXANDER


Con mi colega y amigo personal Marco Espinoza, llevábamos años esperando la oportunidad para probar el Brandy Alexander, bebida alcohólica con la que John Lennon hizo sus delicias durante los años del "Fin de Semana Perdido", tras la separación de Los Beatles; a principios de los años 70, en compañía de Keith Moon, Harry Nilson y Ringo Starr causaba estragos luego de beber unas copas de lo que llamaba "milkshake".

Bueno, nosotros conocíamos la historia hace años, pero con el dinero escaso propio de estudiante universitario jamás nos pudimos dar esos lujos. El jueves pasado nos dimos una vuelta por el Beer Hall de Plaza Italia para probarlo. El gran problema es que el Brandy Alexander se puede elaborar con Gin u otro tipo de licor similar.

A pesar de que el sabor era buena, la experiencia no fue la óptima. Es por esto que compramos brandy, licor de cacao, leche evaporada, y con motivo de la celebración del cumpleaños de don Marco, puse manos a la obra y preparé la bebida tradicional, tal como lo disfrutó John Lennon, con los resultados que se pueden apreciar en la foto.

Absoluto éxito tuvo el Brandy Alexander entre los asistentes al festejo... y no pasó lo que se explica en el video de abajo (extracto de la película "Imagine") por Elliot Mintz, periodista y amigo personal de John Lennon, que con tres copas uno se pone odioso e insoportable... al contrario, Brandy Alexander sensibiliza al parroquiano y lo pone en armonía con el festejo de turno...
Salud!!!

lunes, noviembre 17, 2008

SUDAMERICANO SUB 16 DE 1988


Gratos recuerdos guardo de esa versión del clasificatorio para el mundial de Fútbol para menores de 16 años. Ibarra, ciudad del norte del Ecuador fue la sede de tal evento, todo un privilegio para la importante colonia de chilenos residentes en la provincia de Imbabura; a nadie se le pasó por la mente que la Confederación Sudamericana de Fútbol elegiría a una ciudad tan pequeña y alejada del mapa futbolístico para albergar un torneo de tales magnitudes.

Por esos años contaba con 10 años, me alucinaba el balompié, y si más encima venía la selección de mi lejano país, era el mismo paraíso, aunque se tratase de un plantel menor.

Mi padre cumplía funciones de jefe de personal de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, con sede en Ibarra, posición que le ayudo a conformar toda una red de apoyo a la “Rojita”, que el 6 de octubre de 1988 pisaba la loza del Aeropuerto Mariscal Sucre de Quito.

Una vez hospedados en el hotel Ajaví de Ibarra, la selección se aprestó a realizar su primer entrenamiento. Debo reconocer que la memoria tras veinte años es bastante frágil, por lo que tuve que recurrir a la escasa información de prensa de la época para refrescar las imágenes que aún dan vuelta huérfanas por mi cabeza.
Hecho este alcance, paso a relatar el resto de la historia.

El estadio de la universidad era bastante cómodo e íntimo para entrenar. Yo llegué a ese primer día de aclimatación, e incluso pude compartir con los muchachos de dicho combinado; para la posteridad, recuerdo la lista de seleccionados, Richard Ahumada, René Aránguiz, Luís Cerón, Jaime Cortés, Víctor Camilo, Frank Díaz, Rodrigo Gacitúa, Carlos Jorquera, Marcelo Jara (sí, el mismo que fue figura de la U. de Chile años después), Felipe Lira, Fernando Loyola, Carlos Martínez, Alfredo Oteíza, Francisco Pinto, Andrés Romero, Sergio Soto, Jorge Sepúlveda y Gonzalo Yáñez. El director técnico era el ex crack del 62, Mario Moreno.

Guardo en la memoria del primer entrenamiento que el utilero de plantel, el recordado y hace poco fallecido, Luís “Chamullo” Ampuero, curó una herida que tenía en un labio; para ser honesto, con tal gesto me sentí parte del plantel.

Chile quedó libre en la jornada inaugural en el flamante estadio Olímpico Ciudad de Ibarra, de no más de 10 mil espectadores. Sin embargo, mis hermanas me llevaron al día uno. Viernes 14 de octubre de 1988, triunfo de Brasil sobre Paraguay 2-0 en el preliminar y de Ecuador 1-0 sobre Venezuela en el de fondo, bajo una de las clásicas e intempestivas lluvias ibarreñas de media tarde.

El debut de la “Roja” fue a todo dar. Una enorme barra, con familias enteras buscando un pretexto para sentirse cerca de la patria y un rival que auguraba un festín. Mediodía del 16 de octubre, estadio lleno y un sol implacable en el sector poniente, eran el escenario del match entre Chile y Venezuela… nadie se equivocó, con dos tantos de Loyola, uno de Ahumada y otro de Jorquera, la selección goleó 4-0 a los llaneros. Algarabía total… disfonía generalizada y 90 minutos de viaje por el país lejano en medio de la coprolalia tradicional de la tierra. El posterior triunfo de Paraguay 2-1 sobre los locales fue una mera anécdota.

Todos esperamos hasta el 18 de octubre para el duelo con los locales, que traería más de algún conflicto en las tribunas. El preliminar puso la lápida a Venezuela tras la caída por 1-5 ante Brasil. Daba lo mismo, lo que importaba era Chile ante Ecuador (en la foto), con una entrada a la cancha inolvidable de los nacionales ante una selección anfitriona que se vio sobrepasada por un lunar rojo en las tribunas, enfervorizado y que gritaba por millones. Con goles de Pinto, Lira y Yáñez la “Roja” se puso en zona de clasificación con un triunfo de 3-1 que valió grandes elogios de la prensa al plantel de Moreno y una lluvia de frutas de estación a la barra nuestra; aún recuerdo a mi madre bombardeándolos con todo tipo de epítetos, como si se tratara de sandías y melones, simplemente a modo de defensa de la naranjas nada metafóricas.

La prudencia se asomó el 20 de octubre, fecha en que la escuadra nacional se enfrentaba a Brasil… creo que con ese match bajó el entusiasmo, por que los que llegamos al duelo final con Paraguay fuimos muy pocos. La verde amarella ganó 2-0, y acto seguido Paraguay derrotó a Venezuela… la última jornada definiría al acompañante de Brasil en el cuadrangular final.

El 22 de octubre fue una de las tantas fechas negras de fútbol chileno, (vaya novedad). Chile definía ante los guaraníes el paso a la otra ronda… fue un partido apretado, la “Roja” necesitaba un empate para clasificar. Hacia la mitad del segundo tiempo Paraguay ganaba 2-1, Jara autor del gol nacional. Faltaba poco cuando la albirroja cometió un penal en el arco norte, lo que hizo saltar a la ahora escuálida barra chilena. Lira se puso frente al balón… y en un clásico del fútbol nuestro, erró…

Desazón total… faltó muy poco para pasar… pero la historia pesa…

El torneo lo ganó Brasil, que junto a Argentina (que jugó en la sede de Cotacachi y Atuntaqui) y Paraguay, sacaron pasajes para el mundial de Escocia de 1989.

Fuera del magro resultado, el torneo sirvió para unir más a la colonia chilena, imaginarnos que íbamos al Estadio Santa Laura, o al Nacional, que las familias no estaban separadas, ni distanciadas, que no había muertos que llorar… El resultado final fue una clasificación con honores al torneo de la emoción y la melancolía. En eso si somos campeones.

miércoles, noviembre 05, 2008

EN LA SENDA DE NOSTRADAMUS



El vaticinio del Papa negro, inmersa en el mítico lenguaje arcano de Nostradamus, parece hacerse patente en la elección de Barack Obama en los Estados Unidos como presidente, una idea bastante inconcebible años atrás, incluso más improbable que un religioso de color llegase al trono de Pedro, aunque esto último sea sólo un simbolismo literario, casi un criptograma.

Hoy el milagro se logró, los demócratas pudieron convencer a los electores e instalar al senador por Illinois en el salón Oval de la Casa Blanca, quien tendrá como gran preocupación ordenar las finanzas y la imagen internacional deteriorada por el influjo errático (al borde de la estupidez) de George W. Bush. La otra gran lucha será mantenerse vivo como nuevo presidente, ya que ha sido objeto de varios intentos de atentado durante la campaña.

Otra importante tarea de la nueva administración es estrechar lazos con el vecindario, particularmente con Hugo Chávez y su pandilla izquierdista del Cono Sur; sin ir más lejos, el líder venezolano abrió la puerta a un diálogo con Obama en el futuro.

Sin embargo, más allá de los desafíos, la imagen de un afroamericano (siempre me ha parecido un eufemismo excesivo) a cargo del mayor imperio del globo es bastante fuerte, traumática, a la vez de esperanzadora para las minorías de Estados Unidos. En menor escala lo podrían concebir de forma similar en el Tercer Mundo, como un ejemplo de que aquellos que se han mantenido al margen de la toma de decisiones, tienen opciones ciertas de llegar alto.

Con esto no quiero decir que Haití será la próxima potencia mundial, pero si existe una esperanza de mejores horizontes.

O quien sabe si en realidad las profecías de Nostradamus tenían razón y nos acercamos al comienzo de Apocalipsis, a una crisis mundial que con la caída de las bolsas sería más que factible… y un presidente negro asoma como una buena excusa para un estallido social en el pilar de la política y economía mundial.

(Foto New York Times, Video TVN)

lunes, noviembre 03, 2008

MIS SALUDOS AL J. CRUZ


Valió la pena la espera a lo largo del callejón que se hunde en calle Condell 1422 del puerto de Valparaíso. Para sorpresa de cualquier transeúnte despistado, allí se encuent
ra el Casino "J. Cruz", el palacio de la chorrillanas, que por consejo de mi hermana Chichi de paseo por las calles sombrias e interminables, visitamos sin temor a estar en una fila por varios minutos.

A diferencia de lo habitual, la fila de gente duró poco, escasos veinte minutos.

Luego, el festín de imágenes, olores y sabores de un restaurante con mucho ambiente; rayados por doquier, una infinidad de reliquias y un prontuario fotográfico de visitantes que dotaba a la atmósfera de un aire de tugurio insalubre que tanto me reconforta; no pude evita imaginar a todas las instantáneas de tamaño carnet, como recuerdos de muertos de cirrosis, a modo de advertencia por parte de los dueños del local.

Llamaron mi atención en particular una bomba de alguna guerra mundial, que amenazaba con poner fin a cualquier reyerta de marinos y borrachos (supongo que era para ser lanzada desde el aire) y una imagen del perro de RCA Víctor con la vitrola incorporada, que me recordó un episodio familiar que en algún momento relataré en detalle.

Tras unos minutos, vino la chorrillana compartida con mi esposa, que hizo pasar al olvido por unos segundos la decoración del local. Luego llegó la cerveza negra del Puerto, Barba Negra (fabricada en Valparaíso), que completó una experiencia total.

También estuvo el infaltable cantante popular, entonando las clásicas "Perla de Pacífico" o "Valparaíso", junto a otras melodías del recuerdo, como "Piensa" de los Red Juniors.

Procuré no comer muy lento, para permitir al resto de comensales a la espera en el callejón disfrutar de un sitio muy acogedor e inspirador del puerto principal.