domingo, junio 01, 2008

JUNIO DE 1991



Hace unos días caminaba por la calle, pasaba junto a una tienda de abarrotes donde sonaba "Estrellitas y duendes" de Juan Luis Guerra. Hace frío, a raíz de una onda polar... irremediablemente la mezcla de ambos estímulos me trajo a la memoria la noche del 5 de junio de 1991; Colo Colo ganaba la Copa Libertadores, haciendo que todo Chile se sacudiera el frío y saliera a las calles.

Eran los años en que Pablo Aguilera se comenzaba a ganar su espacio mañanero en la radio Pudahuel, aparecía el Chocman, la "Sopa de Caracol" era el ritmo de moda. En medio de esos acontecimientos bastante cotidianos se produjo tal éxito (el único del fútbol nacional).

Tras el 3 a 0 sobre Olimpia, recuerdo que junté una bandera de Colo Colo con una chilena y salimos con mi padre a festejar a la plaza de Molina, que como en todos los pueblos del país se había transformado en un hervidero humano.

En medio del júbilo, alguien nos invitó a subir a una camioneta y empezamos a dar vueltas por el pueblo a punta de bocinazos... fue todo un carnaval para todas la generaciones, no he vuelto a ver una manifestación popular similar, ni siquiera con las medallas olímpicas.

Tras varias horas en ello, terminamos tomando bebida en el desaparecido Bar Latino de Quechereguas, casi al lado de la iglesia. Se nos hizo bien tarde... llegamos en la madrugada, con una bandera doble que se había desarmado; de hecho, mi padre trajo de vuelta el tricolor nacional.

Por esos años era un fanático empedernido de Colo Colo y el fútbol, y recuerdo con mucho cariño esa hazaña, que entusiasmo hasta los menos asiduos al balompié. Son esos hechos que uno atesora en la memoria y el corazón, aunque con el tiempo parezcan tan livianos y perecederos; no en vano se dice que hay dos elementos que ayudan a la memoria emotiva... la música y el deporte...

Me sacudí el recuerdo cuando llegué a un semáforo de la gran ciudad, cuando desaparecieron los faroles de plaza, la sonrisa de mi padre, y las challas en el empedrado de la calle de pueblo en una gélida pero inolvidable noche...