lunes, agosto 11, 2008

BATMAN CONTRA ALLENDE



Los superhéroes norteamericanos siempre son la ideología que identifica a los Estados Unidos como el salvador del mundo, una caricaturización del Plan Marshall de los primeros años de la Guerra Fría. Hace unos días, navegando por Internet, más precisamente revisando un especial de Emol sobre Superman, encontré una imagen perturbadora si la revisamos con el contexto de la época: se trataba del ex presidente John F. Kennedy agradeciendo al clásico paladín de la capa roja.

Los rusos iban un poco más allá, endiosando a sus líderes, como ocurrió con Stalin o Lenin. Con la era espacial, sin embargo, los cosmonautas ocuparon un rol en la difusión de la ideología y del poderío soviético.

Hoy por hoy, se combate al enemigo de turno, el mundo árabe con personajes cinematográficos más cercanos a un público menos inocente, que concibe a Batman o Spiderman como seres vulnerables y marginados como cualquier miembro de tribu urbana.

No obstante, estas líneas no se dirigen a ahondar en las nuevas tácticas de difundir la ideología por el mundo.

Varios meses atrás, en el suplemento de Cultura de La Tercera, hablaban sobre la obra del poeta chileno Enrique Lihn, llamando mi atención una novela publicada en plena Unidad Popular bajo el nombre de “Batman en Chile”.

Se trataba de una parodia del rol del superhéroe, que hablaba de un encapotado drogadicto y al servicio del gobierno republicano de Nixon. Por encargo de él, sin ir más lejos, llego hasta el fin del mundo para combatir el gobierno socialista de Allende.

El concepto me atrajo, no me imaginé que la contraideología de la UP hubiese llegado tan lejos. Inmediatamente intenté encontrar el libro, pero al parecer es una obra de colección. Encontre rastros del texto en una biblioteca de Cádiz y en la Universidad de Stanford.

Al menos encontré un fragmento del texto en Inmaculadaconcepcion.blogspot.com. Destaco el siguiente trozo:

“Halagado, supo que su interlocutora no ignoraba algunas de sus mejores hazañas y que adivinaba –alguien por fin- el desinteresado objetivo de su visita a Chile: el gesto instintivo de un superheroísmo individual, ajeno a los mezquinos intereses del momento, expuesto por lo mismo a las erróneas interpretaciones(…)En cualquier caso, los comunistas desaparecerían de la faz de la tierra, a corto, pero a corto plazo, cuestión nada más que de darles un empujoncito, y en eso ella no era partidaria de la pasividad pero sí de la división del trabajo. Los ayudaba a todos el paso, inevitable, pero inevitable, de una época a otra, un cambio de signos zodiacales. Seis mil años por delante para hacer el amor o lo que fuera en un mundo de paz y de tranquilidad. Lugar de concentración: la cordillera de los Andes, nada que ver con los Himalayas, y los pobres muchachos se habían adelantado a eso –ellos eran los dolores del parto- abusando hasta la muerte de la heroína y la morfina, como si todas las drogas, fíjese, tuvieran que ser heroicas”.

En el mito quedó esta versión de un Batman antimarxista, quizás muchos lo imaginaron piloteando uno de Hawker Hunter que bombardearon la Moneda, o a Bruno Díaz saliendo del Hotel Carrera el 12 de septiembre tras un llamado de beneplácito desde el Salón Oval de la Casa Blanca… El papel aguanta mucho, incluso declaraciones de principios, o cercanas a declaraciones de guerra…

1 comentario:

Tony Zapatito dijo...

Todo era a propósito de una celebración de Lihn, el cumpleaños, aniversario de su muerte o qué se yo...
Lo había leído, creo, en La Tercera; allí se afirmaba que había ejemplares en Chile pero muy escazos y que el precio empezaba en los 50 mil (con todo, ahora debe costar 4 veces más). El grueso de los pocos ejemplares que existen se pueden encontrar en Argentina, tal vez en alguna libreía de barrio...

Por mi parte decir que los superhéroes son una versión moderna de los mitos y semidioses de la antigüedad, son versiones caricaturizadas (literalmente) de todo un cúmulo de bondades del discurso oficial y la moral de las élites.
Se me vienen a la cabeza tres famosísimos superhéroes: Batman, citado en este artículo, Spiderman y Superman, el paradigma gráfico de "el americano ideal". Y es así como uno halla más similitudes que diferencias (viven en soledad, sus relaciones con las féminas es renuente, actúan disfrazados, etc.), pero nadie puede aseverar que ellos por sí mismos son "representantes del espíritu americano" sino más bien un reflejo -cual Narciso- de una sociedad de sus ideales más íntimos.