viernes, mayo 02, 2008

SOBRE HOMBRES PÓSTUMOS



"A los hombres póstumos -como yo, por ejemplo- se les entiende peor que a los hijos de su tiempo, pero se les oye mejor. Dicho con más rigor: no se nos comprende nunca, y en esto radica nuestra autoridad".

Este notable aforismo nietzscheano engloba la inteligibilidad existencial que sufren muchos al enarbolar nuestras posturas, doctrinas o ideas. El muro de los prexistente, lo plástico, lo predecible, lo vicario sumen a una minoría intelectual en un gueto minúsculo. Consecuencia, los aportes propuestos son descartados con grandilocuencia (escuchados, pero no entendidos).

En el arte, la música, las letras, el cine, el teatro notamos cómo el éxito va de la mano con cánones prestablecidos, no obstante, de duración efímera. Hablamos de una sociedad de hombres mariposa, de vida liviana, vacía y breve, que se conforman con lecturas superficiales de la realidad, con barnices majestuosos que los hagan notar, fórmulas mágicas para el resto.

¿Qué hay de quienes apelamos a dobles lecturas, presuponemos un background cultural, usamos la ironía, cómo lo planteaba Sócrates, para desnudar al individuo?

Sin duda, a seguir viendo de reojo, con desdén hacia el mundo con la autoridad reseñada anteriormente o pareciendo sufrir una lobotomía para no ser quemado vivo. Y quedaremos como nuestras obras, nuestras concepciones, olvidadados en una neobiblioteca medieval, como libros ilegibles o prohibidos.
Citando a Neruda:

"A quién dejo tanta alegría
que pululó por mis venas
y este ser y no ser fecundo
que me dio la naturaleza?
He sido un largo río lleno
de piedras duras que sonaban
con sonidos claros de noche,
con cantos oscuros de día
y a quién puedo dejarle tanto,
tanto qué dejar y tan poco,
una alegría sin objeto,
un caballo solo en el mar,
un telar que tejía viento?"

Qué bella esta última metáfora, "un telar que tejía viento". Esperaremos entonces, el molino que transforme nuestra desazón en luz, que forje el pan del conocimiento, de la cultura. Este mismo texto espera ese gran día.

Ya que, como lo dijo el maestro Nietzsche, "¿Cómo me voy a mezclar yo con aquellos autores a los que ya hoy se los tiene en cuenta? Sólo un futuro remoto me pertenece. Hay quien nace póstumo".

1 comentario:

H dijo...

..cuánta razón y locura al mismo tiempo... y seguimos siendo aprendices bulímicos...