sábado, mayo 17, 2008

POR CULPA DE HEYSEN


La conversación de sobre mesa tras el almuerzo con don Walter Krumbach, una de las voces de la Radio de la Universidad de Santiago trajo a colación un antecedente que desconocía de la Radio de la Universidad de Chile. Para mi sorpresa, su existencia se remite a 27 años.

No me cabía en la cabeza que en tantos años la U no hubiese tenido una vehículo en las ondas herzianas. No obstante, pronto don Walter, que trabajó entre 1981 y 2000 en dicha estación, me contó la historia; resulta que la radio de la Universidad de Chile tuvo un antecedente entre 1967 y 1976, la radio del Instituto de Extensión Musical IEM, dependiente de la Facultad de Artes.

Por iniciativa de don Domingo Santa Cruz, reconocido compositor chileno, por esos años a cargo de la facultad de Artes puso en marcha este proyecto que incluía en su parilla programática música clásica, chilena y jazz. Se mantuvo en dicha senda por casi diez años, hasta 1976, año en que por una estupidez, según Krumback, la emisora enmudeció.

Resulta que en uno de los espacios transmitieron una obra del músico contemporáneo Hans Heysen (en la foto), compositor de la Alemania Oriental, basada en textos de Bertolt Brecht. Parece que las líricas en la partitura en alemán tenían cierto tinte izquierdista que captó algún funcionario germano-parlante en el improvisado palacio gubernamental del edificio Diego Portales.

Pronto la dictadura militar le puso fin a la radio IEM, que luego evolucionaría en la actual señal universitaria, hoy en FM.

Hasta las radios tienen su prehistoria, dinosaurios abatidos y extintos por cometas uniformados…

1 comentario:

Tony Zapatito dijo...

Típico de las dictaduras censurándolo todo...

Era buena la radio USACH,la escuché hace unos 11 años atrás, muy de selección era su programación de música clásica a eso de las 12:00 horas, lástima que tenía poco fuelle, no tenía la intensidad de la Beethoven que le daba duro y parejo las 24 horas.

Recuerdo también que el blablá era mínimo y las interrupciones, escasas.

Siempre tuve la convicción de que la radio la escuchaban viejitos jubilados de ese sector (bastante lindo hay que decir) de Santiago...