miércoles, abril 02, 2008

LOS ÁLBUMES DE FÚTBOL


El otro día, mientras compraba el diario La Segunda en un kiosko del centro de Santiago inevitablemente el olor mezcla de revista, dulce, diario y chocolate me trajo a la memoria las ocasiones en que una iba a comprar sobres con láminas... aroma a álbum.

Me acordé, sin embargo de aquel que salió para el Campeonato Nacional y Copa América de 1991 y que se canjeaba con tapitas de Coca Cola. Recorrí hasta la cantina más decadente de Molina recolectando los mentados pedazos de metal para cambiarlos en la fuente de soda "Donde Emilio". Al poco tiempo me enteré de que en la botillería Masam uno podía comprar sobres sin tapas. En ese álbum me faltaron hartas láminas, pero reuní casi todo el equipo de Colo Colo.

Para el año siguiente Salo sacó la versión 1992 para el Campeonato Nacional, incluyendo la segunda división. Estos sobres si se compraban en kioskos, y me esperé bastante en juntar las láminas de Colo Colo; por esos días compraba a compañeros de curso a 100 pesos de la época las figuritas que me faltaban... así logré hacerme con Ruben Martínez y la insignia...

 
Lamentablemente nunca pude conseguir la de Eduardo Vilches.

El último que junté fue el de la Copa América de 1993... creo que me faltaron tres láminas, aunque era más acotado.

Después de eso aparecieron los especiales "Todo Fútbol" de la revista Don Balón, quer le ahorraban a uno gastar plata en láminas, centrándose en tener toda la información de un solo "paraguazo". Pero nadie puede negar que juntar un álbum era un ejercicio de paciencia y esperanza sin par.

2 comentarios:

Kazilar dijo...

See please here

Tony Zapatito dijo...

Siendo niño junté láminas para uno de Tom y Jerry, creo que lo completé. Más grande, alguno que otro de fútbol, no recuerdo cuáles, supongo que por la misma época que la referencia del cronista de este blog.
Uno de los thundercats por ahí sonde el gran premio era participar en un sorteo de un atari 800xl, una de mis primeras obsesiones "geeks" de mi infancia. Claro, era bien sospechoso que algunos completaran el álbum tan tempranamente mientras que yo siempre tenía una lámina pendiente...
Otro caso aparte es la de una revista del Quijote de la Mancha estilo caricatura. No era un álbum propiamente tal, pero era entretenido y fascinante. Mirando hacia atrás me pregunto: cuánto niños acceden a los clásicos con esta naturalidad?
Finalmente, me resulta interesante imaginarme cómo se hacía todo el proceso de creación de cualquier revista cuando eran tiempos de la computación incipiente (era para la risa el procesador de texto wordperfect) y no existían photoshops, illustrtor o indesign...