lunes, marzo 24, 2008

EL "MASIVO" MORRICONE II


Los tres bis con los que Ennio Morricone cerró su segundo concierto en Chile dieron cuenta del agradecimiento y compenetración que hubo con los más de 10 mil espectadores que nos dimos cita en el Parque Bicentenario de Vitacura.

A esas alturas, el caos por conseguir entradas y la consiguiente espera a altas horas de la mañana, pasaron a un segundo plano. Dos horas con lo más popular del catálogo musical del compositor italiano quedaron en el corazón de todos quienes tuvimos el privilegio de disfrutar desde el comienzo con una celestial interpretación de "Ave María Guaraní" a cargo del Coro de la Universidad de Chile, de buen desempeño.

Tras eso, vino de lleno el talento de la Roma Sinfonietta Orchestra con el tema central de "Los Intocables" y una seguidilla de composociones del film "Once upon a time in America" de Sergio Leone, destacando "Deborah theme".

La filmografía de Giusseppe Tornatore se hizo presente con las interpretaciones de fragmentos de "The Legend of 1900", "Cinema Paradiso" y "Málena".

Cerró la primera parte del concierto el popular soundtrack de los spaghetti western de Sergio Leone, cuyo climax estuvo a cargo de "The good, the bad and the ugly" (fantástica e impetuosa versión, de lo más excitante de la noche) y "Once upon a time in the west" con la excelente interpretación de la soprano Susanna Rigacci.

Las miniseries tuvieron su lugar con "Marco Polo" y "Moisés", abriendo los fuegos de la segunda parte, seguidas de los sones de "Pecados de Guerra" y "Queimada". Luego vino la parte más emotiva con el tema central de "Sacco y Vanzetti" (una de las partituras mejor logradas del espectáculo) y lo más destacado de la legendaria banda sonora "The Mission".

Contrario al primer concierto, el público estuvo encendido y agradecido del show único que se presentó, lo que desembocó en un par de ex abruptos, como aplausos fuera de tiempo y gritos más propios de conciertos de rock. Sin embargo, en esta oportunidad no ocurrió lo del estreno, donde los "supuestos" invitados vip de Celfín abandonaron el Parque a mitad del show, toda una ordinariez.

Aunque se echaron de menos melodías como "My name is nobody", "Sicilian Clan" o "Chi Mai", nada opacó la entrega de Morricone, que mereció con creces una ovación de pié, un aplauso hasta hacer doler las palmas de las manos, porque el maestro lo merece, y tal vez sea la única ocasión en la vida para hacerlo.

No hay comentarios.: