lunes, enero 14, 2008

“MI QUITO TIENE UN SOL GRANDE...


…y las noches estrelladas”. Atinada descripción en la canción “Romántico Quito Mío”. Cuando escucho esa melodía respiro neblina de medianoche, la imponencia del Pichincha, la vetustez y belleza de su casco antiguo… Mis sentidos infantiles lograron aprehender esa imagen cuando a principios de 1983 llegué a la capital del Ecuador.

En la foto aparezco durante esa época junto a mis padres y mi hermana con el Panecillo de fondo en el atrio de la Iglesia de San Francisco.

Transitar por el Quito antiguo es una verdadera lección de historia. Cada iglesia plagada de polvo húmedo, calles empedradas como García Moreno o Chile, la plaza Grande, el Palacio de Carondelet, el Guápulo, un cúmulo de retazos coloniales, independentistas y republicanos.

Siempre guardo en mi memoria cierta visita que hice a las mazmorras en las cuales fueron encarcelados y muertos los próceres de la independencia en 1809; en el lugar había muñecos de cera, cuyo brillo ocular daban cuenta de ansias de venganza.

También rememoro tardes en el parque La Carolina, desde dónde era posible ver en dirección sur a la distancia, el volcán Cotopaxi. Recuerdo las casas en que viví, en el sector la Mañosca, la Ciudad Jardín “La Y” (contiguo a la Plaza de Toros y al Aeropuerto, donde se me hizo costumbre tapar los oídos cada quince minutos por cada salida o llegada de aviones) o Carcelén, suburbio al sur de la ciudad.

En Quito permanecí tres años, hasta que nos mudamos a Ibarra, pero eso es otra historia...

1 comentario:

Tony Zapatito dijo...

Con mi vida en Quito podría alimentar algunos de los mejores pasajes de la literatura chilena. Las anécdotas e historias atraviesan un amplio aspecto de vivencias que más de alguien quisiera compartir leyéndolas, escuchándolas. En fin...
Nunca supe porque a "La Y" se le llamaba -sic- "La lle"... Hoy tiene un aire más moderno con la implementación de un sistema de trolebuses.
Yo llegué un poco antes de eso y también de la adopción definitiva del dólar como moneda. Para el visitante, es una ciudad muy interesante: Palacio de Carondellet, Iglesia de Santo Domingo (donde las putas y travestis se pasean a plena luz del día), etc... Recuerdo esas callecitas estrechas con arquitectura colonial muy coloridas.... Gran atmósfera con esos cambios repentinos del tiempo y/o la presencia de esas nubes cargadas de negro...
Me gustaba enrumbar al sur, perderme por la Guayaquil...