martes, enero 15, 2008

EL CHICO JULIO



Como bien lo dijo Osmar Mamedo en alguno de sus comentarios, el Chico Julio fue una invención suya, jugando con la imaginación de todos aquellos nóveles estudiantes de derecho. Recuerdo que seriamente contaba el mito de un estudiante de ingeniería que había muerto no sé si en un mechoneo o tras caer de uno de los edificios de campus (eso ya lo aclarará él). Lo claro es que penaba en el bosque dónde se recibía tradicionalmente a los novatos y se organizaban las borracheras.

Pronto la voz empezó a correr por el curso, asumiéndose como una historia cierta. Era la época en que Osmar Mamedo dibujaba bastante; recuerdo que tenía una ilustraciones estilo Icarito en las que un niño explicaba las etapa en la generación de un pedo...

Cuando ya todos se dieron cuenta que la historia era más falsa que Judas, una escultura (en la foto) fue identificada por nosotros como el memorial del Chico Julio, con inauguración incluída. Tal vez fue una forma de asignarle validez al mito, un intento por internalizarlo entre los universitarios.

Creo que la voz se siguió pasando generación por generación, por que las mentes no lograron dar a la luz más historias, sólo interpretaciones legales y ansias de poder.

1 comentario:

Tony Zapatito dijo...

El chico Julio fue una de las invenciones por las que podría sentirme orgulloso. Como nadie me conocía, muchos incautos y además provincianos estudiantes cayeron en la historia que se fue perfeccionando amedida que la contaba. La génesis es, sin embargo, plausible: un par de años antes de pisar tierras piducanas con afán seudoestudiantil, había sucedido un serio accidente con un estudiante de ingeniería mecánica en uno de esos canales que cruzan la universidad...
Al poco tiempo nadie podría tomarme en serio pero el mito del Chico Julio enriqueció más de una conversación de esas que no llevaban a nada, o mejor dicho de esas que acompañaban las lánguidas jornadas de ese bucólico paisaje, especial en invierno de sopaipillas y chancaca.