jueves, enero 17, 2008

COMO EN LOS TIEMPOS DE CUADRA


Gracia me produjo por decir lo menos la aparición de una foto tomada a una pantalla de televisón, en que se exhibía al volcán Llaima en erupción, pero que al costado da cuenta de la imagen de un niño. Según el autor de la foto, se dio cuenta sorprendido del "portento" cuando revisó la cámara digital para ver la calidad de lo captado. Según él no es un reflejo, ya que no había niños en la casa (cito a La Cuarta del 15 de enero de 2008, medio que difundió la noticia). Es decir, todos lo antribuyen a un fantasma o un ángel.

Se me vienen a la mente fenómenos similares como las apariciones de la Virgen de Villa Alemana, las oleadas de ovnis y amplia cobertura a fallecimientos de famosos (sin ir más lejos la parafernalia fúnebre de Julio Martínez). Siempre surgen en momentos críticos para los gobiernos, como una forma de alienar a la poblacion, usando la jerga de los exponentes de la Escuela de Frankfurt Teodoro Adorno y Max Horkheimer en sus estudio de la Industria Cultural.

Esto ya se comenzó a notar a mediados de los ochentas, cuando el secretario general de gobierno de Pinochet, Francisco Javier Cuadra colocó en la agenda noticiosa las apariciones marianas en Villa Alemana, elevando casi a los altaras al vidente Miguel Ángel. Lo gracioso es que aconteció en los momentos más álgidos de las protestas opositoras. Ya en democracia, durante la época en que estuvo detenido Pinochet y la crisis asiática derrumbaba la economía nacional, grandes oleadas de ovnis cubrían al país.

No es casualidad. Ni tampoco lo es la aparición de esta foto, que dicho sea de paso tiene un "olor a fraude"; ni siquiera parece trucada digitalmente, es un reflejo, nada más, ni nada menos.

Para ser sinceros, son varias las preocupaciones para la administración Bachelet, por lo que no me extraña. Buen bálsamo fue JM y su funeral seguido por las masas por televisión. Ahora esta manisfestación ectoplásmica. Habrá que afinar la cordura y el ojo, por que estas jugarretas pueden continuar.

1 comentario:

Tony Zapatito dijo...

A simple vista la foto está vulgarmente truqueada. Es fácil cargar fotos en las tarjetas de las cámara digitales luego de una retocadita. Ni siquiera cabe la discusión sobre la foto en sí sino, como bien mencionas, en el manejo mediático ora del gobierno de turno ora de la política toda.
¿Por qué la gente hace esto? No sé, tal vez un poco de fama, un poco de monedas extras.

No sé de cuestiones teóricas de la comunicación de masas, sólo puedo decir que me parece imposible un peridismo objetivo. En otras palabras: creo que los mensajes siempre conllevan una carga positiva o negativa, por decirlo de una manera.
Eso de la objetividad periodística es quizá más una cuestión amoldeada por la teoría de sociólogos y/o antropólogos, no en la práctica de la profesión misma... Sin ir más lejos, no basta más de echarle un vistazo a los diarios (o cualquier otro medio) y evaluar sus contenidos en cuanto a cantidad, estilo y temáticas.