miércoles, diciembre 05, 2007

EL RITUAL DE ANTAÑO


Eran mis tiempos de estudiante cuando cada 8 de diciembre se trasformaba en una jornada de recogimiento y recuerdo... no confunfir mi estado de introspección con la fiesta de la Inmaculada Concepción, era sólo un alcance de fecha...

El motivo de tal circunstancia era la conmemoración que realizaba del asesinato de John Lennon ocurrido en 1980; por esos días ya era un fanático total de los Beatles, así que el tributo al mártir musical era una fecha marcada en rojo en el calendario, que duda cabía.

Solía darle un toque distinto a dicho día; como se trataba de un feriado, tenía tiempo para hacer cuanta cosa se me ocurriera. Normalmente escuchaba música de los Fab Four, pero con la voz de Lennon, le ponía una cinta negra a un póster suyo que tenía en la pared... en eso me pasaba el día, como tratando de compensar mi lejanía del Central Park de Nueva York, del edificio Dakota, que cada 8 de diciembre se inunda de beatlemaniacos con guitarras, flores y fotos.

No obstante, el clímax llegaba en mi íntimo recordatorio a las 11 de la noche, hora a la que Mark David Chapman apretó el gatillo... reloj en mano esperaba que dara la hora para poner "Imagine"... se me venía a la mente la imagen de los lentes cayendo al suelo y la gente llorando la mañana siguiente...

Ya no hago ningún tributo, ni pongo música alusiva a él esa fecha... sin embargo, siempre el 8 de diciembre estará grabado en la mente como el día que murió un genio musical.

Parafraseando a Don McLean en "American Pie":

"I can’t remember if I cried
When I read about his widowed bride,
But something touched me deep inside
This day the music died".
John Winston Lennon, rest in peace...

2 comentarios:

Juan ñaké dijo...

Y cada 8 de diciembre le compraba un ramitipitopo de violetas

Teodésico Coimbra dijo...

A Lennon lo tengo en el corazón. Recuerdo perfectamente que mi padre escuchaba hasta altas horas de la noche el John Lennon Collection, tanto que hasta debía llamarle la atención.
Me quedé con uno de sus cassettes de cromo de edición limitada, ya no en una caja plástica sino en la memoria, el recuerdo imborrable...