lunes, septiembre 03, 2007

THE INCREDIBLE DAD


Debe haber sido a principios de los ochenta, cuando Hulk u Hombre Increíble era de los espacios destacados en la parrilla de TVN. Tenía unos dos años, dicen que no me perdía capítulo del programa, que en aquellos días maravillaba con las transformaciones de David Banner (interpretado por Bill Bixby) en un ser monstruoso, representado por Lou Ferrigno, un físicoculturista que en estos días sufre del corazón por abusar de los esteroides.

Los efectos eran bien rudimentarios, pero servían para sorprender a los imaginativos telemaníacos; Ferrigno pintado de verde, con una peluca estilo Büchi y lentes de contacto, para evitar una actuación forzada para un “cabeza de músculo”. Bixby, fallecido hace algunos meses, ponía la cuota de talento histriónico.

El cuento es que en cierta oportunidad, mi padre me dijo que era el Hombre Increíble. Seguramente lo debí mirar con incredulidad. Mi padre sabía que la camisa con la que andaba estaba gastada y a punto de rasgarse, así que decidió jugar con mi imaginación.

De repente, hizo el mismo gesto de Ferrigno cuando despertaba, y rompió el pedazo de tela, como si se estuviera hecho de papel.

Dicen que abrí los ojos como nunca, seguramente pensé que mi padre se pondría verde y empezaría a romper todo a su alrededor. Lo gracioso es que me acuerdo de aquel episodio, a pesar de los años que han pasado. Por un instante me convencí de que mi papá era un personaje de historieta, un dibujo de Marvel.

Una de estas noches, tarde en la madrugada, logré ver un capítulo de Hulk en la televisión. Inmediatamente se me vino a la mente el episodio y reí con nostalgia… es uno de los bonitos recuerdos de infancia, que no se van para no volver como lo hacía David Banner cada vez que dejaba “la grande” por culpa de su iracundo alter ego.

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