martes, julio 17, 2007

UN NEGRO A LA CASA BLANCA



Quién no recuerda a Goldie Wilson, el muchacho negro que aspiraba a ser alcalde de Hill Valley en la película “Volver al Futuro”, cuando Marty McFly viajaba hasta 1955. Una utopía, una locura, un sinsentido para un país reconocido como racista. Hoy un abogado demócrata, senador por Illinois aspira a convertirse, y con bastante apoyo, en Presidente de los Estados Unidos.

Barack Obama es el nombre de quien centra su programa en el combate a la pobreza, instalar un plan que ponga fin la guerra en Irak, seguridad social y ambiental, independencia energética, mejorar la educación pública, protección civil, políticas de inmigración, combatir “la cultura de la corrupción” en Washington, entre otros aspectos.

Algo nada novedoso en un país en que las diferencias entre demócratas y republicanos son mínimas, y cuyas elecciones son determinadas más que nada por el carisma del postulante.

Esta vez, los demócratas tienen todas las de ganar en los comicios de 2008, tras un errático mandato de George W. Bush. No obstante, la duda está en qué alternativa escogerán: entre un afroamericano o una mujer, como es el caso de la ex primera dama Hillary Clinton. Menudo predicamento.

Las intenciones de voto favorecen a Clinton en las primarias. No obstante, la estrepitosa caída de John Kerry en las presidenciales de 2004 pone nota de duda respecto a estos sondeos con tanto camino por recorrer. Mario Vargas Llosa señala en su columna publicada en el cuerpo de reportajes de La Tercera el domingo 15 de julio, que la salida de otros de los aspirantes, como John Edwards, pueden ser determinantes en los cálculos de Obama.

Lo mismo sucede con el cariz ciudadano del senador que, por sobre el paradigma del político que encarna el resto de sus contrincantes, encanta a las masas norteamericanas, los conquista en su rol de trabajador comunitario que conoció el subdesarrollo y la cultura musulmana durante su paso por Indonesia. No es nada descabellado que la Casa Blanca sea ocupada por un negro en 2009.

Desconozco si Nostradamus se refería a esto cuando hablaba del “Papa Negro”. Sin embargo, es un hecho no menor que Estados Unidos de muestras de tolerancia racial aceptando una postulación en otra época impensable. Ojalá sea un respiro a la andanada de estupidez que trajo consigo la era del republicasno George W. Bush.

Ah… y no nos extrañemos si Robert Zemeckis termina siendo el jefe de campaña.

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