viernes, julio 27, 2007

THE FAB FOUR


Creo tener en el inconsciente melodías de Los Beatles dando vueltas durante mi niñez, tal vez en algún comercial, en un paso fugaz por una radio de frecuencia modulada. Eran de mi gusto como tantas otras que transitan por los oídos de los seres humanos postmodernos. No obstante, tras la presentación del grupo Beatlemanía en el Festival de Viña del Mar de 1992, logré juntar la dispersión de melodías y reconocerlas como creaciones de los Fab Four.

Por esos años comencé a escuchar “El rinconcito de Los Beatles” en Radio Pudahuel, a eso de las seis de la tarde; después del colegio compraba un cassette baratito y grababa los temas que salían. Por ese medio junté unas diez canciones, las más famosas. Sin embargo no era suficiente. Felipe, uno de mis compañeros de enseñanza básica tenía en cassette los discos “Help!” y “Yellow Submarine”, todo un tesoro que copié al instante. Además, contaba con discos de vinilo de los cuatro de Liverpool que habían quedado guardados desde los tiempos en que su padre fue dueño de la radio Gala de Molina antes de su cierre a fines de los ochenta. El pequeño gran problema era que no tenía la aguja del tocadiscos para escuchar y copiar las versiones originales de álbumes emblemáticos como “Sgt. Pepper” o recopilaciones.

Pasó mucho tiempo hasta que conseguimos el maldito accesorio. No obstante, tras mi entrada al Liceo de Curicó, uno de mis compañeros, el Candia, contaba con dos cassesttes originales, en cinta de cromo: el mencionado y legendario “Sgt. Pepper” y “Rubber Soul”. Tiempo después, uno de mis amigos, Lorenzo, consiguió “Revolver”. Era una verdadera cruzada para conseguir todas la canciones.

Pronto junté unos pesos y me compré (en cinta de cromo) “Let it be”. Debe haber sido en 1995, año en que se publicaron las Antologías y empezó a transmitir la radio Kathalina de Curicó un programa diario con música de los Beatles, gracias al cual conseguí completar las canciones de estudio que me faltaban.

Era extraño ver como mis contemporáneos se esmeraban por escuchar y atesorar el grunge de Nirvana o el rock de Los Tres, mientras yo descubría cada día sonidos antiguos que sonaban a los actuales; nadie puede negar que muchos de los estilos actuales surgieron de canciones de Lennon, McCartney, Harrison y Ringo.
Han pasado los años, y sigo disfrutando de los sones y letras de los Fab Four, a veces me dejo llevar por ellas: “Acompáñenme, por que voy a Strawberry Fields, nada es real, y no hay de que preocuparse…Strawberry Fields para siempre”.

He caminado millones de veces por Strawberry Fields y Pennylane, incluso en los años que era un hombre de ninguna parte, mientras mi guitarra lloraba amargamente… larga vida a Los Beatles…

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